Margarita Zavala y Felipe Calderón: ni como los Clinton, ni como los Underwood

Los Calderón no son los Clinton ni los Underwood (‘House of Cards'). Les falta mucho para parecerse en popularidad o en astucia a dichas parejas. Los Clinton, ambos, cuentan con una gran trayectoria pública. En el caso de los Calderón, sólo él, Margarita nada más ha sido Diputada federal por sí misma, de hecho, allí se conocieron y se hicieron pareja. Tampoco son los Underwood, él quién sabe, pero no creó que ella con la moral que dice tener, pueda asesinar hasta sus principios para llegar al poder. Pero eso está en veremos.

Los Calderón no son la salvación que el dolido México esperaba. En su bohemia lógica, el ex Presidente mandó a la guerra a su mujer y sin fusil. Así, igual que nos envío a los mexicanos a su fallida guerra contra el narco, que costó más de 100 mil vidas y otras decenas de miles de personas desaparecidas: un genocidio legalizado y cuyo juicio sigue pendiente en el Tribunal de La Haya.

Su plan C ya está en marcha con una previsible derrota a largo plazo (el plan A fue su Partido Humanista que perdió el registro y el B que algún santo le hiciera un milagro). El ex mandatario vistió a Margarita Zavala de traje negro con una estola púrpura, porque sus asesores (pagados con nuestros impuestos) le dijeron que eso nos transmitiría el mensaje de que ella es una mujer sobria e independiente (ahora que está tan de moda el concepto y hace ganar elecciones).

Sobre un fondo blanco que quería denotar una supuesta pureza, la señora grabó un vídeo en el que nos echó un choro de su supuesto amor por México y la búsqueda de salvarlo de los malos políticos. Pero se le olvidó a la esposa de Felipe que su marido es uno de esos políticos que ha vivido siempre del sistema, de un partido, mismo que pulverizó en un tan sólo un sexenio con sus malas estrategias y decisiones.

El “hijo desobediente” ha perdido ya casi una decena de elecciones consecutivas (a pesar de meter su cuchara en donde no lo llaman), entre ellas las dos de su hermana en Michoacán, la presidencial con Josefina Vázquez Mota (con la cual le entregó las llaves de México al desastre que hoy tenemos en Los Pinos), las dos últimas internas del PAN, entre otras. Es un perdedor que robó la la silla presidencial en el 2006, bajo un evidente fraude que lo colocó en la historia como lo que fue: un usurpador del poder.

La noticia de su nueva aventura, por adelantada, no cayó bien en los círculos panistas, pero mucho menos en los calderonistas, en donde el Senador Ernesto Cordero ha sido el delfín del ex Presidente, pero también su experimento, su comodín a sacrificar. No estará contento ahora de ser desechado así como así para que el poder continúe a manos de la pareja.

Margarita por su parte, no debe jamás olvidar que no está del todo limpia. Tiene tras de sí el fantasma de la Guardería ABC que la acosará a donde vaya. Calló y fue cómplice, de que con el poder presidencial se le diera una ayudadita a su prima, quien era socia del lugar en el cual fallecieron 49 niños y muchos más quedaran heridos de por vida.

La tragedia enlutó a México por el número desproporcionado de víctimas inocentes, pero más por la negligencia, por el dolo de lucrar con infantes sin otorgarles las mínimas condiciones de seguridad, como fueron que no existían salidas de emergencia y que el establecimiento se encontraba a un costado de bodegas que en cualquier momento podían incendiarse, tal como sucedió.

Pero también está el hermano mayor de la ahora precandidata, que con su empresa informática Hildebrando, obtuvo jugosos contratos de la administración calderonista. En 2006, coincidente con las elecciones que llevaron a Felipe Calderón a la presidencia, se conoció la copia de una transferencia electrónica en la que se observaba un pago realizado por el CEN del PAN a la compañía por 11.9 millones de pesos. El objeto era la “captura de datos de simpatizantes de candidatos de Acción Nacional”.

Durante ese proceso electoral, el excandidato presidencial y actual líder de Morena, López Obrador, denunció que Hildebrando había sido beneficiado con numerosos contratos durante el gobierno de Vicente Fox y había incurrido en evasión fiscal. Se presentó una denuncia ante la PGR contra la compañía por el uso ilegal de los padrones electorales, pero no prosperó durante la administración de su cuñado.

Aunque el propio Diego Hildebrando Zavala admitió en 2006 que su empresa había obtenido contratos de Pemex mientras su cuñado fue secretario de Energía, en los seis años del calderonismo la compañía continuó su expansión y nunca fue procesada por ninguna autoridad (datos tomados de Reporte Índigo).

Margarita no es la persona que México requiere para lograr un cambio. Su conservadurismo ramplón nos llevará con acciones iguales y obsoletas, a lugares no muy distintos de los que nos encontramos ahora. Nuestro país requiere un giro de timón hacia la izquierda, a la que por X o por Y no se le ha dado la oportunidad para demostrar sí puede o no puede gobernar. Ellos, los calderonistas, ya tuvieron seis años para demostrar y nada hicieron, o bueno, algo sí: dinero, mucho dinero.
16 de junio de 2015

El NL de “El Bronco” @JaimeRdzNL: que no haya ilusos para que no existan desilusionados

Salvo el poder, todo lo demás es ilusión. Y los ilusos interpretan de forma errónea estímulos externos que sí son reales. Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, no es el estadista que nos quieren vender en Wikipedia (quien haya editado esta aberración se merece un no me chingues).

No existe la certeza, solo la oportunidad. “El Bronco” es un hombre normal, más corriente que común, que le pegó a la lotería del descontento social, y se deslizó en el tobogán coyuntural que dejó el envilecimiento y la putrefacción del todavía Gobernador de Nuevo León Rodrigo Medina, el ex “Golden Boy”, quien por cierto aspiró algún día a suceder a Peña Nieto.

El virtual Gobernador tampoco es el iniciador de la “primavera árabe mexicana”, como el vaquero mismo declaró en una entrevista para un medio europeo un día después de ganar. La primavera no nace infinita, tiene un ciclo que termina tarde o temprano. La flor que nació el domingo 7 de junio con el primer mandatario estatal independiente, no puede ser de un día. Pero tampoco podemos desechar el escenario de un crudo invierno que la marchite.

Seamos sensatos, en la elección se vendió más la ilusión que la razón. “El Bronco” es un ex priísta reciente, ni un año tiene de eso, y dicen que el zorro pierde el pelo pero no las mañas. Está bien que el pueblo norteño haya ido a votar por una alternancia, que haya salido a las urnas a demostrar de lo que es capaz: de derrotar a los partidos políticos que siempre se han burlado y traicionado su confianza.

Lo que no está bien es que creamos que la ilusión de un posible cambio alimentará un gobierno. La ilusión no se come señores. Lo que sí se come ese la realidad, que al igual que la venganza, es un plato que se degusta frío. Y así la degustarán los miembros de los poderes fácticos, que no se van a quedar con los brazos cruzados viendo cómo “El Bronco” dice que los intentará destruir y minimizar.

Y sí, hablo de las televisoras, hablo del narcotráfico, hablo de la burocracia, de los sindicatos, de los partidos, de los políticos que desean seguir con su carrera, de los empresarios a los que él no beneficiará, de los legisladores que no tendrá en un Congreso bipartidista, de los alcaldes que aspiran a ser gobernadores en el futuro. Y también hablo de Estados Unidos, porque siendo un vecino tan cercano, los estadounidenses evaluarán con lupa el desempeño del futuro gobernante neoleonés.

Y aunque “El Bronco” niegue tener algún parecido con Vicente Fox, que desilusionó a 16 millones de mexicanos que votaron por él en el año 2000, somos nuestra memoria, y recordar el mal que nos hizo el de Guanajuato nos volverá a enseñar que nos han creado como seres imperfectos, hechos para fallar en cualquier momento. Y vaya que el locuaz e incongruente de “Chente”nos envió directo a la chingada, utilizando su mismo lenguaje coloquial y directo con el que conquistó a muchos.

“El Bronco” obtuvo los porcentajes más altos registrados en la historia electoral de NL: 942 mil 836 personas creyeron en su proyecto. Los otros aspirantes, ni todos juntos y sumados lograron sacar 935 mil 229 sufragios. Sin embargo, la democracia es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística, decía Borges parafraseando a Carlyle.

¿Y cuál proyecto tiene “El Bronco”? se pregunta usted y me preguntó yo. Pues que recuerde ninguno sustancial o profundo. Y no con esto quiero decir que los otros candidatos tuvieran grandes propuestas, porque no fue así. Pero el señor Rodríguez Calderón tampoco canta mal las rancheras. No hay nada en su populista repertorio que a mi me haya sacado una lágrima, o que haya logrado conmoverme o emocionarme.

Les repito, no porque casi un millón de personas deseen de manera ferviente el paraíso, no quiere decir que el infierno no exista. Es mejor aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla. Rodríguez Calderón no es un personaje épico del Libro Vaquero, que por cierto es la lectura favorita del virtual mandatario estatal. Es un personaje limitado, muy inculto, lo mismo de lo que tantos nos hemos quejado de Peña Nieto. Ser culto es ser libre, de prejuicios, de limitaciones.

“El Bronco” no es tampoco un súper héroe. Es un simple apodo sobre explotado, que alguno inventó, otro escuchó, un tercero repitió y millones difundieron de forma viral. Los ciudadanos, los medios, los analistas, sus propios seguidores, no podemos candidatearlo desde hoy para la carrera presidencial del 2018, como lo hicieron The Economist y muchos otros, futureando de aquí a tres años. 

Antes que nada, y ojalá, primero que termine su mandato que constitucionalmente abarca un sexenio. Desde allí podría este político comenzar a ser diferente de los demás: cumpliendo lo que la ley dice.
12 de junio de 2015

Carta abierta al nuevo príncipe de Guerrero: @HectorAstudillo

Maquiavelo pensaba que un príncipe necesita contar con la amistad del pueblo, ya que de lo contrario no tendría remedio en la adversidad. Como ese tenemos un ejemplo reciente, que cayó en desgracia por la ausencia de 43 grandes y fuertes razones. Pero ahora ha llegado la hora de decir: muera el rey, viva el rey. Un nuevo inquilino ha llegado a habitar la frágil y breve casa del poder.

Señor Héctor Antonio Astudillo Flores, usted acaba de ganar la elección para Gobernador del estado de Guerrero y de forma honesta le digo que no me alegro. Pero aún con todo mi rencor o mi desprecio, le confieso que tiene la oportunidad histórica de redimirse y de hacer el mejor gobierno que hayamos tenido en esta bronca entidad.

Tampoco aspiro a ser su amigo, la verdad ni me interesa. No puedo tener afinidad con alguien con quien solo encuentro, hasta este momento, una coincidencia: el ser guerrerense. Por esta razón le dirijo y le dedico estos pensamientos. Amo a mi estado, me importa lo que aquí sucede. Espero que se de el tiempo para leerme y saber escuchar, que algo de mi se ha de llevar en su libreta de apuntes.

Se dará cuenta que no le escribo esta carta para ser zalamero con usted. Redacto la presente misiva para decirle lo que precisamente no va a escuchar de las endulzadas lenguas que lo rodean y le susurran melosamente al oído. Lengua de mal amigo, corta más que cuchillo, reza el proverbio.

Tampoco seré grosero con usted, a mi en lo personal no me ha hecho nada, y, dicen, se deja de odiar cuando se comienza a respetar. Sin embargo, no seré generoso, pues el ganar una elección no lo hace de facto un gobernante. Es imposible gobernar bien sin poseer moral, y en su partido carecen de ella. Así lo han demostrado sistemáticamente.

Le recuerdo nada más algunos pasajes inmorales que sucedieron en el estado que pronto intentará gobernar: la matanza de estudiantes en Chilpancingo (1960); la matanza de indígenas en Aguas Blancas, con Rubén Figueroa Alcocer (1997); y el Charco (1998), cuando Ángel Aguirre era priísta y ejecutó a 11 jóvenes, a los que les inventó que eran guerrilleros. Estos entre muchos otros sangrientos hechos que quedaron ocultos bajo las sábanas de la cama donde se acuesta la perra impunidad.

Estoy seguro me querrá contra argumentar que no fue usted el que cometió los crímenes de Estado, de los que hago aquí remembranza. Pero también le aseguro que no hay ningún rastro hemerográfico de que usted haya salido a condenar o a recriminar estos terribles hechos. Mintieron diciendo que no fueron ustedes los priístas, los asesinos, y las mentiras más crueles son dichas en el sórdido silencio cómplice. Por eso le reitero que no es suficiente ganar con los votos, cuando se ha abusado tanto del pueblo con las botas.

Aquí hago pausa, no voy a seguir recordando tantas tropelías cometidas por sus correligionarios –tal como les encanta llamarse entre ustedes los priistas- porque me llevaría un libro hacerlo, y prefiero escribir novelas con temas amorosos, que de terror. 

Le voy a aconsejar, si me permite la atrevida soberbia y al mejor estilo maquiavélico, sobre lo que un gobernante debe de hacer para rescatar a Guerrero del chiquero de marranos en el que estamos embarrados. 

Primero, debe gobernarse a sí mismo… y a su familia. No quiera usted finalizar como Granier, en la cárcel del olvido. O imagino y supongo, tampoco le gustaría ver a uno de sus hijos acabar como el “Gerber” Vallejo, o a uno de sus hermanos terminar como a Raúl Salinas de Gortari, ni observar a ninguno de sus amigos con el triste final de los ex poderosos y ex populares Hugues. Por cierto, todos los personajes antes mencionados son priístas. A ellos manténgalos a raya, al margen de su gobierno, por su bien, por el bien de todos.

Tampoco quiera llenar su gobierno de familiares. Y por favor, que sea en serio, ya que usted prometió eso en campaña: no al nepotismo. Pero también sabemos que más rápido cae un hablador que un cojo y que las promesas electorales están hechas para nunca cumplirse. No nos vaya a salir, se lo suplico, como el señor Ángel, que puso a la mitad de su ralea a mamar de la choncha ubre del presupuesto público. 

El gobierno es un fuego abrasador que quema las manos irresponsables. Por ello mejor le propongo emplear a hombres honestos (que tengan limpio su historial crediticio, que pasen la prueba del polígrafo, que cuenten con su carta de no antecedentes penales, que cuenten con cartas de recomendación de empresas probas y consolidadas, o sea, que no toda su vida hayan sobrevivido de burócratas). Dentro del PRI va a ser muy difícil que encuentre hombres y mujeres con las características antes descritas. Sacúdase ya de los parásitos que lo rodean.

Será muy complicado, pero tiene usted la oportunidad histórica, tal como se lo dije antes, de pasar a la posteridad como un buen gobernante. ¿O quiere parecerse a los últimos mandatarios que hemos tenido? La mayoría priistas.

Sólo le enlisto de Ruiz Massieu para acá. José Francisco, cómplice del sistema, nos heredó todos los cuadros priistas que hoy usted encabeza, y que nos han saqueado, junto a los perredistas, hasta el cansancio, hasta dejar las arcas públicas vacías y sus carteras bien llenas. Rubén Figueroa, bueno, qué más decir si ustedes mismos lo corrieron por lo de Aguas Blancas. Para el de Huitzuco, la cruz de su parroquia será siempre el estigma de ser un cacique. De René Juárez Cisneros le puedo recordar que con él llegaron los narcos sinaloenses a Guerrero… el triste chiste se cuenta solo. Además de que bajo su negro mandato la gente quedó asqueada de tanta corrupción y por ello votó por la alternancia democrática.

Punto de reflexión aparte merece el caso de Zeferino Torreblanca. Contra él usted obtuvo una dolorosa derrota que seguro le generó una llaga, una cicatriz que cuando se la mira al espejo le hace reflexionar y recordar no tropezar de nuevo con la misma piedra: la de la traición al pueblo.

Los errores personales no son causa de vergüenza, los que realmente humillan son los vistos por todos, dice Milan Kundera. Usted pagó hace exactamente una década por los errores de otros, fue entonces un cordero sacrificado. Ahora es usted un zorro más astuto y calculador, su experiencia se basa en los pecados cometidos, mismos que fueron redimidos por el dios electoral. Santa urna, santo señor de la compra del voto, hágase tu voluntad.

Zeferino por su parte, soberbio, mal agradecido, cegado, sepultó la esperanza de los que votaron por su opción. Dejó que sus amigos de la infancia generaran una rapiña de la que el pueblo se percató. Véase en su reflejo, los peores enemigos son los que dicen ser los amigos, esos, los que Zeferino puso en lugares claves para que se enriquecieran. Sus más BAJOS instintos son los que se llenaron los bolsillos y ahora andan caminando tranquilamente por las calles. Pero para los imbéciles que son ambiciosos no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio. De la cima a la sima hay unos cuantos pasos. Por ello duraron poco en el poder, y por ello la población los castigó el pasado domingo, con el látigo de su desprecio.

De allí pasamos de Guatemala a guatepeor. Tuvimos, en dos ocasiones, al peor de todos: Ángel Aguirre. Primero orgullosamente priista, luego disfrazado de amarillo, hasta que el telón cayó y el mundo entero se dio cuenta de que todo era una pinche farsa. Ya el resto es historia. ¿Le gustaría acabar como él? ¿En el exilio del poder? ¿Escondiéndose como rata en alcantarilla? Yo creo no. Le recuerdo pues que la legitimidad de los gobiernos no se da con los votos. El de Ometepec tuvo en el año dos mil once, 200 mil votos más que los que usted obtuvo en el 2015 y no por ello se salvó del desprecio popular.

Hay algo que se llama conciencia tranquila y paz interior que son muy placenteras y gratificantes. Pero también sepa que el mar es profundo, tanto en la calma como en la tempestad. Le digo que tiene usted todo para ser diferente. Distinto. Imagino que a pesar de que ha nadado en un mar de mierda y no ha podido salir limpio de él, tiene un poco de dignidad. Por ello le pido encarecidamente que no se apene de ser distinto de los demás priistas, rara avis, diferente de esos dinosaurios viejos y jóvenes que van en el camino correcto hacia la pronta extinción. Vergüenza deberían de sentir los que siempre han hecho las cosas igual: mal y de malas.

Yo no le vengo a vender una fantasía, mucho menos una utopía. Guerrero no es Disneylandia, parafraseando a uno de los hombres más oscuros y sombríos de su instituto político “revolucionario” e institucional. Además, la fantasía aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles, como sucedió en Cuba o Venezuela, y para no irnos más lejos: en Coahuila y en el Estado de México.

Usted tiene una realidad sólida a su favor: que tendrá el aparato gubernamental como lanza. Y como escuderos -cual Sanchos Panzas-, a sus diputados locales, a sus legisladores federales, a sus alcaldes, a su gobierno nacional, incluyendo el maniquí que tienen por Presidente de la República, quien de seguro le dará dinero a manos llenas.

Recursos para que los gaste en su pueblo hambriento y necesitado, no para que lo desvíe y malverse en las vacaciones de sus amantes o de sus hijos, cuando sus paisanos solo viajan para migrar en búsqueda de mejores oportunidades. El dinero no es para que compre mansiones o putas que tenga de concubinas y las opere de las tetas o de las nalgas. Ese dinero no es para que pague favores políticos a quienes lo apoyaron campaña. No es tampoco para que se lo de a proveedores que no proveerán nada. Usted no puede ser un Cid campeador que gane batallas estando muerto. Tiene que gobernar en serio.

Lo invito a pasar a la historia escrita con letras de oro. Trascienda. Haga que cientos de años después aún se hable de usted. Logre que los jóvenes del futuro lo tomen como ejemplo. Herede a su linaje un apellido que porten con orgullo. Forje una leyenda. Haga que su nombre resuene en el eco del más allá. Que Astudillo se grite en el festejo de la Independencia de México. Junto a Hidalgo, Morelos, Guerrero. Haga patria. Sea menos priísta y más hombre. Más humilde y menos tirano. Más accesible y menos déspota. Que su vida tenga una muerte honrosa.

Cómprese vehículos modestos para trasladarse a ras de tierra por su jodido estado, no de el mal ejemplo cuando a la gente no le alcanza ya ni para la gasolina. No ande dando paseos en helicópteros o en avioneta, así pronto se va a marear y perderá altura, por lo que no se dará cuenta de lo que realmente carece su pueblo, de lo que ansía, de lo que sufre. Además, se ve mal. 

No vista ropa ostentosa cuando sus paisanos andan en huaraches y prendas ralas de tanto uso. No se ponga relojes caros, cuando sus paisanos ven pasar tan lento el tiempo en su ruin miseria. No se ponga tanto perfume, hará demasiado contraste con los olores sudorosos de un pueblo que se quiebra el lomo todos los días de su vida para poder tragarse una tortilla con sal. No use lentes para Sol, así la gente no lo podrá ver los ojos, así no creerá en su palabra, si es que la tiene. No viva en mansiones como la que tiene Peña Nieto en Las Lomas, cuando la mayoría de sus paisanos tienen que dormir sin techo ni piso firme, aunque Rosario –aguanta Rosario- diga lo contrario.

Permanezca atento a las exigencias de su pueblo, los hombres juzgan con los ojos. Si no puede ser una buena persona, por lo menos aparente serlo. Robe poco, de hecho, con que hurte el 20 por ciento de todo lo que se llevó Aguirre, ya sería ganancia. Haga un presupuesto y un plan de gobierno participativo, en donde todos puedan opinar sobre lo que desean, así podrá complacer a las mayorías, aunque al final no los incluya.

Deje ya Astudillo de bailar con la más fea en una cantina de arrabal. Mi carta no la escribí como la metáfora al beso de Judas. La dirijo a usted de la forma más sincera. Esperando de verdad que le sea de utilidad.

Para despedirme de usted voy a copiar a Alejo Stivel: “este adiós no maquilla un hasta luego. Este nunca no esconde un ojalá. Estas cenizas no juegan con fuego. Este ciego no mira para atrás. Este notario firma lo que escribo. Esta letra no la protestaré. Ahórrate el acuse de recibo. Estas vísperas son las de después".
11 de junio de 2015

Razones por las que votaré por mi padre en #Acapulco

Hoy es el cumpleaños de mi padre. No hay regalo que se pueda comprar para expresarle cuánto lo amo.

Él es un hombre ni muy joven ni muy viejo, en el mejor punto de sus capacidades físicas y mentales.

Mi padre es un ejemplo de vida para mi y para mis hermanos (también lo es para muchos otros pero sería petulante decirlo).

A falta de padre, el mío tuvo que vivir una vida de carencias cuando era niño, con 10 hermanos y una madre que vendía comida en el mercado.

Siempre trabajador, a los 19 años de edad se fue solo de su natal Chilpancingo, para buscar oportunidades en un entonces deslumbrante y pujante Acapulco.

Primero trabajando de mozo en un hotel, viviendo en un cuarto rentado junto a otros siete, puedo salir adelante y fundar su propio despacho contable.

Mi padre es un hombre sencillo y humilde de origen, con muchos errores, pero con más virtudes. Con un pasado de claroscuros, pero con más porvenir.

Mi padre es lo que mantiene en la lucha constante. Cuando me da por rendirme, recuerdo que él jamás se ha cansado, o al menos, no lo demuestra.

Cuando me da por querer bajar los brazos, recuerdo que él jamás ha dejado de intentar.

Él es un hombre -en toda la extensión de la palabra- que cuando vivió sus días más oscuros salió avante y se sobrepuso.

En ese túnel en el que no se veía la salida, supo vencer sus miedos, dejó sus vicios y desde hace más de 15 años es un hombre que no deja de hacer ejercicio todas las mañanas antes de su jornada de trabajo.

Un hombre pulcro en todos los aspectos, ordenado, disciplinado, metódico, ese es mi padre, quien hoy brilla con luz propia.

Estoy orgulloso de Carlos, el hombre que ha sabido sobrellevar el reconocimiento social sin perder nunca el piso y sin escuchar el canto de las sirenas.

Estoy orgulloso de mi padre, el hombre que ha estado en los más altos cargos públicos y ha salido limpio de ellos, sin manchas que puedan ensuciar su trayectoria (y él que diga lo contrario que presente pruebas).

Secretario municipal en dos ocasiones, secretario estatal una, diputado local, diputado federal. Pero su encargo más importante es el de luchador social.

Desde muy joven participó en las organizaciones universitarias y no por ello descuidó sus estudios. Un hombre inteligente, estudioso, autodidacta, de excelencia.

Siendo estudiante en la Autónoma de Guerrero, llegó a convertirse en uno de los mejores promedios de la historia de dicha institución educativa, para después formar parte de ella como un profesor al que sus alumnos recuerdan con admiración.

Mi padre sacrificó su vida, sus negocios, su profesión -y hasta a su familia- porque #Acapulco fuera un mejor lugar para muchas personas.

Lleva más de 20 años intentándolo. Se ha equivocado, pero jamás ha traicionado sus ideales. 

Siendo un hombre de izquierda ha continuado sus deberes siempre con los preceptos ideológicos que se fijó desde un principio.

Cabal y honesto, vive una vida en la justa medianía, para hoy ofrecerse como un servidor público, como un representante popular que desea seguir entregando su capacidad al pueblo de Guerrero.

Mi padre se ha visto siempre obligado a ello, porque la honestidad no es una virtud, es una obligación ética y moral de la que no todos pueden presumir.

Él es Carlos Álvarez Reyes. El hombre que al que más amo en este mundo, por el que pongo mis manos al fuego, por el que daré mi voto este 7 de junio, y que será el próximo Diputado Federal por el Distrito 9 de Acapulco.
7 de mayo de 2015

La mejor actuación de la primera dama Angélica Rivera, alias “la gaviota”

Como si perteneciera a la realeza o la monarquía, la primera dama de México se sentó en una silla con bordes dorados, delante de un tapiz y adornos que parecen sacados de la época de María Antonieta de Austria (sí, la misma que se casó con el último rey francés, Luis XVI, y que espetó la célebre frase: “que coman pasteles” cuando le dijeron que su pueblo no tenía ni siquiera pan para alimentarse).

Angélica Rivera se vistió de color morado, un tono que en la psiquiatría se utiliza para calmar y tranquilizar, que inspira sensibilidad, espiritualidad, compasión, resignación, verdad y penitencia. Es también el color principal de la realeza y del alto clero, simbolizando poder, nobleza, lujo y ambición. Lo usan los obispos de la Iglesia Católica y los reyes... la alcurnia pues, el mero mero alto “pedorraje” social.

Alias “la gaviota” dio la mejor actuación de su carrera en el video que grabó para explicar que es económicamente solvente (pudiente y millonaria diríamos en el barrio) y que puede comprar, con una mano en la cintura, una casa de 86 millones de pesos y otra contigua de 27 millones en las Lomas, más un departamento en Miami y otra casa que le compró a su mamá.

Nos explica que Televisa le dio 88 millones de pesos por rescindirle el contrato de 25 años de exclusividad. ¡Que empresa tan generosa! Como si fuera el Teletón anticipado, pagarle tal cantidad de dinero a una actriz que grabó tan sólo 14 telenovelas, no todas como protagonista y muchas de ellas un rotundo fracaso. Claro, ahora entiendo que con ese modelo de negocio, Azcárraga haya amasado la fortuna que tiene.

Televisa producciones la preparó como si fuera una política a la usanza priista, en la grabación la actriz convertida en magnate, levantó las manos cual hacendado benévolo que quiere decirle a sus peones que ya todo está bien, que paren la rebelión pues está a punto de llegar el dinero, para que todo lo vuelvan a perder en la tienda de raya.

Con “close ups”, con iluminación de set televisivo, con cambios en los tonos de voz como si estuviera leyendo un diálogo preparado por un guionista de la “fábrica de sueños”, la “gaviota” dio un mensaje que bien le podría valer un “prestigioso” premio Ariel, en cuya ceremonia de premiación no se le podría preguntar por Ayotzinapa, pues no sería el momento adecuado para ello.

Pero hay algo que con las prisas, se les “chispoteó” a los productores de éxitos como “lágrimas y risas”: a Angélica Rivera la arrinconaron. La arrinconaron en una esquina de una casa prestada por un empresario beneficiado con la corrupción del sistema político que salió de Atlacomulco para apoderarse de la silla presidencial.

La arrinconaron en una casa en la que se vio obligada a habitar bajo contrato, porque su marido, producto de la mercadotecnia (igual que el Wishkas o la Pepsi), tenía prisa por pertenecer a la clase política que tiene como máximas: “el que no tranza no avanza”, “ser un político pobre, es ser un pobre político”, y “la moral es un fruto que se da en un árbol de moras”.

La “gaviota” tuvo que dar -en una especie de confesión pública- una rara declaración patrimonial, que su marido obligado moral y éticamente a la transparencia, no otorgó antes a un pueblo al que dice se debe. La actriz tuvo que salir a dar la cara, siendo la #SeñoraDeLaCasa para decir algo que su esposo -el mismo que le prometió en el altar estar con ella en las buenas y en las malas- no pudo y no quiso decir.

No sabemos si la “gaviota” es más valiente que Peña Nieto o si se le sacrificó para no dañar más la imagen del frágil presidente. Lo único que sí podemos asegurar, es que Rivera tiene mejores tablas para la oratoria que su marido, que se equivoca en un discurso sí y en el siguiente también.

Hoy, 400 policías resguardan la casa blanca que la “gaviota” dice que va a vender, aunque no tendría porqué, pues dice que es un patrimonio que ha construido con “honestidad” y con “trabajo”.

Con la venta, ya no habrá "pretextos" de los mexicanos mal pensados para "ofender" a ella, a sus hijos o su esposo. Con este “magnifico” video, los mexicanos mal pensados ya no podremos pensar mal de la “honorabilidad” de la primera dama. No, sí la honestidad no es una virtud, es una obligación, y más aún en las figuras públicas.

Porque es obvio (para ella) que este asunto público es privado. Sí, así como lo leyó. Este asunto público es privado. ¿Qué importa que Peña Nieto se haya casado con una actriz que gana 88 millones de pesos de una empresa que es acusada de manejarlo a su antojo, además de imponerlo? 

¿Qué importa que una primera dama le haya comprado una casa a una constructora cuyo dueño es el mismo empresario que se benefició con “jugosos” contratos en la administración gubernamental de su marido, un servidor público?

¿Qué importa más, sí llevarse un superfluo maquillista a China para verse bella o tardarse una semana en responder ante una acusación tan seria? ¿Qué chingados importa si “soy un cerdo decente, ¡no un puerco!”?, tal como decía con sabiduría, Pumba, el jabalí animado de la película 'El Rey León'.
19 de noviembre de 2014

No me da risa una guerra civil

El domingo pasado por la noche, publiqué un artículo titulado 'Enrique: ya no puedes huir... es tiempo de renunciar'. En el mismo, básicamente le pido al presidente de la República -desde mi posición de simple ciudadano-, que renuncie al cargo (que pida licencia pues), ya que para mi punto de vista, abandonó el país para viajar a China y a Australia, en un acto de gran irresponsabilidad política, al momento de encontrarse México convulsionado por los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero el pasado 26 de septiembre.

El referido artículo, lleva hasta el momento en que estoy escribiendo, casi 125 mil lecturas y 20 mil “likes” en la red social Facebook, un récord para mi humilde blog que ni yo mismo me creo. Esto quiere decir que la ciudadanía está a favor de mi solicitud a EPN, que desean que el mandatario asuma su responsabilidad ante la mayoría de los ciudadanos que le reclamamos justicia y que acusamos al Estado Mexicano en su conjunto, de ser el responsable de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Obvio, ante la viralidad del texto llegaron los ataques, que en síntesis me llaman “chayotero”, “vendido”, “imbécil” y un largo etcétera (me sentí como Labastida reclamándole a Fox en el debate presidencial del año 2000). También vinieron las amenazas de muerte... esas son de "cajón".

Pero a mi me da risa, porque sé, que al final no es algo personal, es algo colectivo, pues yo soy uno más del montón. La mayor parte de la sociedad mexicana está harta, cansada, se siente atropellada de tanto abuso, de tanta omisión, de tanto fracaso. El grueso de los mexicanos estamos despertando, saliendo de nuestro letargo.

Hay muchos mensajes cruzados, entre los empresarios, miembros “destacados” de la sociedad civil, los medios de comunicación y periodistas afines al sistema político, hacia los manifestantes (los reales y los virtuales), los violentos y los pacíficos.

Están impulsando la idea de que las Fuerzas Armadas arremetan contra civiles, que estos sean acusados de traición a la Patria, de que estos sean acusados de formar parte del crimen organizado, de que sean expuestos como parias, como lo peor de lo peor. A la generalidad los quieren catalogar como anarquistas, como seguidores incondicionales de AMLO, aunque esto no sea cierto.

Los bloqueos, los incendios, los palos, las piedras, las bombas molotov, no deberían de estar permitidos. Pero veamos quienes son los que realmente están detrás de este movimiento desestabilizador. No dudaría que estuviera el mismo gobierno o los poderes fácticos para mermar la protesta, para infundir miedo entre la sociedad movilizada.

El otro día, escuché un argumento muy endeble dentro de la sobremesa de una comida a la que me invitaron. Me dijeron, “¿vas a dejar que estos pinches locos, violentos, quemen tu casa, que te roben y te golpeen?”, a lo que yo respondí de bote pronto: “pero sí eso ya lo hacían los narcos, los asaltantes, los mismos policías, los secuestradores, ¿de qué te asustas?”.

Es la lógica del poder en turno, azuzar, causar zozobra, intranquilidad, inquietud, aflicción. Ya nos quieren inventar otro “chupacabras” para que tengamos miedo. Sólo falta que a los manifestantes los llamen zombies o que los acusen de haber importado el virus del ébola a México.

La emoción más antigua y más intensa es el miedo. Pero no porque sea antigua tiene que estar vigente. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. No suframos, ni odiemos, en cambio, solucionemos, construyamos, propongamos. Ante eso las redes sociales son una gran herramienta (ojo, no la panacea). Con ellas podemos convocarnos (exceptuando los ruidos que debemos quitar), podemos decidirnos, podemos dialogar, podemos informar, saltar los muros de la desinformación y de la agenda mediática que un puño de empresarios y políticos nos quieren imponer.

En las redes podemos lograr una comunicación genuina, podemos conjuntar esfuerzos y defensas contra el totalitarismo que quieren ejercer. Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

Es natural que el poder en turno tenga la mejor opinión sobre ellos mismos, sin dudar sobre su actuar, aunque la mayoría disentamos y creamos que no están haciendo lo correcto. No sé cuál va a ser nuestro destino, pero sí sé cuál es nuestro desafío, y este es: MANTENER LA CALMA SIN BAJAR LOS BRAZOS.

No permitamos que nos confronten, que nos lleven al callejón sin salida de la violencia entre los mismos mexicanos, contra nosotros mismos. Ya los narcos y policías han ejercido suficiente violencia y han infundido suficiente terror... que digo suficiente, excesivo, para que nosotros nos tengamos que dar en la madre entre nosotros mismos.

No pasemos de ser víctimas a victimarios. No caigamos en la trampa, ni en su maquiavélico juego. ¿Los mexicanos de bien vamos a repetir los horrores de estos neandertales? ¿Vamos a ser violentos? ¿Vamos a creer que estamos condenados a una guerra incesante? ¿O vamos a generar y ofrecer un México diferente a los que vienen detrás de nosotros?

No hagamos caso de la “borregada” que repite lo que de arriba les mandatan que digan. Ellos están cómodos, no quieren perder sus prebendas. No quieren perder sus lujos, no quieren perder sus posiciones, no saben realmente lo que dicen cuando argumentan una posibilidad de confrontación con los manifestantes.

Ahora, estos empresarios, estas voces de la alta alcurnia, están pidiendo la intervención del Ejército, de la Marina. Desconocen la realidad histórica de nuestro pueblo. ¿Dónde estaban ellos cuando se gestó la guerra sucia? ¿Dónde estaban ellos cuando el narcotráfico y la criminalidad en su conjunto comenzó a mezclarse e infiltrarse con la ciudadanía trabajadora? ¿Dónde estaban ellos cuándo la gente del pueblo empezó a sentir el hambre y la injusticia?

Ellos, estaban en sus casas llenas de lujos, comiendo en buenos y caros restaurantes, gastando el dinero que obtienen de sus negocios con el gobierno o lavando dinero para el crimen organizado. Ahora quieren usar la lógica de la guerra civil, ahora, hasta que les tocan sus intereses económicos. Mientras, se escudan en que ellos dan empleos, en que ellos pagan impuestos, cuando la realidad, la verdad, es que explotan a sus trabajadores, que les pagan una miseria, que evaden impuestos y que no pagan las cuotas de la seguridad social.

Siempre están pidiendo más recursos, pero no quieren aportar nada. Pero al pueblo sí lo llaman “huevón” y al gobierno “papá”, burlándose en un espejo en el que se ven reflejados. Perversos, ciegos, no son capaces de escuchar al otro. De inmediato son intolerantes. De inmediato sacan de su baraja las cartas de las barbaridades que son capaces de cometer para protegerse.

Y en esta su lógica, en esta guerra entre el Bien y el Mal, siempre es el pueblo el que pone los muertos. Allí están los 43, allí están los cientos de miles ejecutados, allí están las decenas de miles de desaparecidos.

Los que se manifiestan sin violencia, no luchan por dinero, luchan por la libertad, por la justicia, por la conciencia colectiva. No los quieran criminalizar por ser pobres, por no tener los medios económicos que ustedes tienen. Hoy, los delincuentes pobres son los villanos de la película y los delincuentes ricos escriben el guión y dirigen a los actores. Hoy, la utopía de un México unido se encuentra en el horizonte. 

"El torturador es un funcionario. El dictador es un funcionario. Burócratas armados, que pierden su empleo si no cumplen con eficiencia su tarea. Eso, y nada más que eso. No son monstruos extraordinarios. No vamos a regalarles esa grandeza”, Eduardo Galeano.
14 de noviembre de 2014

Peñalandia tiene mucho en común con López Portillo

Peña Nieto tiene mucho en común con López Portillo. Ambos presidentes en épocas distintas, no tienen mucha diferencia en su accionar. Ambos con gobiernos y políticas públicas enfocadas para sostenerse en los precios del petróleo, que en los dos casos cayeron de manera dramática. No pudieron administrar "la abundancia".

Ambos populistas, ambos fueron candidatos populares durante sus campañas electorales (sólo que JOLOPO sólo compitió contra Valentín Campa). Ambos personajes son atléticos... uno bajaba los templetes de más de dos metros saltando, el otro dice según correr 10 kilómetros diarios.

Ambos tienen su propia Colina del Perro, solamente que una está en Lomas de Chapultepec y la otra, en una verdadera colina de Bosques de las Lomas, ambas inaccesibles para el pópulo. Una vale 7 millones de dólares, la otra debió valer el doble a precios actuales.

Ambas residencias fueron hechas a gusto de los “dignos” mandatarios nacionales. La gran diferencia entre ambas mega mansiones, es que la del Perro sí tiene una gran biblioteca, y la del mexiquense ni un pequeño estante para el 'Libro Vaquero' o el 'Lágrimas y Risas', que digo eso... el 'Alarma'.

Ambos se casaron por segunda vez, con actrices muy guapas, pero venidas a menos y formaron nuevas familias, cuando antes ya habían sido casados. La diferencia es que a uno se le “murió” la esposa, y el otro no pudo deshacerse de ella.

Ambos pusieron a personas incompetentes en la “importante” Secretaría de Turismo, sólo que uno puso a su amante: Rosa Luz Alegría, y el otro puso a una recomendada, una cuota, la sobrina que le impuso su padrino político y mentor: Carlos Salinas de Gortari.

Ambos fueron portada de la “prestigiosa” revista estadounidense 'Time', sólo que uno con el título de “Mexico: An Angry Neighbor” y el otro, con el ya célebre 'Saving Mexico'. Bueno, a Peña Nieto sólo le falta emular a López Portillo llorando durante su último informe ante el Congreso de la Unión, la ocasión que dijo defendería el peso como un perro y nacionalizó la banca.

Pero lo más hermoso es lo que dijo hoy Peña Nieto en una lejana China, a donde técnicamente huyó. Aseguró a los empresarios asiáticos que México tiene "un horizonte muy optimista y alentador en cuanto al ritmo de crecimiento de su economía".

Definitivamente, estos priistas tienen más imaginación y ocurrencias que Walt Disney. Por eso hoy exhorto a los legisladores a que cambien el nombre de Estados Unidos Mexicanos, por el de Estado de Peñalandia. Porque definitivamente, este gobernante impuesto por la élite no sabe en que país vive.

Y es que en Peñalandia los dirigentes no se enteran de nada, pues mientras todos expresan su dolor por Ayotzinapa (Serrat, Savater, Café Tacuba, el papa Francisco, la ONU, el embajador de EUA, la CIDH, RSF, Zoé, Derbez, Maná, Rubén Blades, Jorge Ramos, Caifanes, Cuarón y un largo etcétera), los Peña, los Rivera, los Castro, ellos prefieren callar y disfrutar sus premios, el de “Estadista del Año” y el de la actriz que ofreció más dinero por un galardón a la venta.

El presidente de Peñalandia ha dado tan sólo 10 escasas declaraciones sobre el suceso. ¡10 en 48 días del episodio más negro en la historia contemporánea de México! Todas las declaraciones del mandatario mexicano han sido dichas a fuerza, como con calzador, llenas de lugares comunes, de clichés, de palabras vacías, carentes de emoción... ausentes de sensibilidad.

Como desearían estos políticos mediocres archivar en el basurero de la historia, este asunto de la barbarie, de la violencia y del crimen organizado que ya los rebasó... pero no pueden apostar al olvido, pues ellos también están inmiscuidos de una u otra forma en este cáncer que hoy lacera, carcome, consume, a la sociedad entera... menos a ellos, los cínicos e indolentes.
12 de noviembre de 2014

Carlos Álvarez | Periodista | Escritor