Carmen Salinas, Diputada... un pinche albur del PRI que hace peligrar nuestro sistema cultural

No es un despropósito, se tiene que recordar que la señora actriz Carmen Salinas Lozano, mejor conocida como “Carmelita Salinas”, ya es diputada electa vía plurinominal por el PRI. En sí esto parecería un mal chiste, de un mal programa del Canal de las Estrellas, pero no lo es. Es una real tragicomedia a la mexicana.

La actriz más representativa de aquella indecorosa época de la cinematografía mexicana, conocida como el “cine de ficheras”, es ahora una representante popular que debatirá en una de las máximas tribunas de este país: la de San Lázaro. Su léxico popular y florido, adornará con morbo lacerante y vergonzoso, la de por sí vapuleada imagen de la política nacional.

Pero eso no es todo, doña “Carmelita” tendrá que estudiar, proponer y aprobar leyes que rigen la vida de todos los que en México habitamos. Tendrá que gestionar para su sector, en este caso el del espectáculo, un paquete de programas y presupuesto del erario público para hacer llegar estos beneficios a sus colegas, a los que ella denomina “artistas”, aunque muchos no lo sean.

Eso no es lo preocupante, ya que todos los mexicanos tenemos derecho a que alguien nos represente y haga algo por ayudarnos. Lo grave es que la señora Salinas pretenda presidir la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados. Si lo logra, tendrá en sus manos la iniciativa que quedó en la congeladora: la polémica Ley General para el Acceso, Fomento y Disfrute de la Cultura.

Sin minimizar la capacidad de la señora actriz, no creo que Salinas pueda asimilar la cultura como un ente gigante que no se encierra y engloba en un vil talk show como el de Hasta en las mejores familias, o en un banal drama de televisión como María Mercedes, o en una película para el catálogo del olvido, de bajo presupuesto, como la de Esta noche cena Pancho.

Si algo hace falta en este país de incultos, es que se promueva la cultura. Que esta se convierta en un derecho para los ciudadanos y en obligación del Estado para proveérnosla, con el objetivo final de mejorar nuestra calidad de vida. Se nota el hambre del mexicano por estos “bocadillos” culturales cuando 300 mil personas asisten a una exposición de Da Vinci en Bellas Artes.

No tuvo razón el sub Comandante Marcos en decir en su ensayo La cultura arriba y abajo, que "Después de todo, la cultura es como el café instantáneo, es decir, es soluble, desechable y, además, no es café". La cultura es al contrario, un pilar fortalecido, la base de la civilización. Ser hombre de leyes y no ser culto, es como ser un futbolista sin piernas.

Por ello me apena que Salinas sea legisladora. Por ello me apena dos veces, que a esa mujer la haya postulado el PRI, partido que bajo sus siglas y gobiernos se crearon las grandes instituciones culturales como son el Conaculta, el Fondo de Cultura Económica, los magníficos museos, entre ellos el de Antropología e Historia de la Ciudad de México. Etcétera.

Por ella me apena tres veces, que tengamos un Presidente, priista, que dice ser abogado, que no supo decir tres libros que hubiera leído, ¡durante una feria de libro!, quedando en evidencia que nunca leyó nada. Por ello me apena cuatro veces, que los opinócratas (Aguirre Rivero dixit), justifiquen al mandatario mexiquense señalando que no importaría que no fuera culto, pero que sí fuera un gobernante eficaz [que tampoco lo es]. 

Qué error. Qué horror. Qué país. Qué políticos. Qué legisladores. Qué asco.

"La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral", decía bien el sabio José Vasconcelos. ¿Cómo podemos pedirles a los nuevos ciudadanos, a los jóvenes, o a los futuros, a los niños, que no sean como son estos políticos de la actualidad?

¿Con qué calidad moral, con qué cara podemos exigir a nuestros políticos que no sean corruptos, inmorales, si nosotros mismos permitimos que nuestra cultura quede en manos de personas como Salinas? Una mujer mediocre que no conoce el remedio de los males culturales, ni cómo se propagan los valores de la cultura.

La cultura es una especie de relato biográfico de una sociedad, en la que el antepasado le dice al sucesor quién es, de dónde surgieron sus raíces, narrándole el conjunto de historias que cohesionan a una nación. La cultura no se transmite vía genética. Por ello los mirreyes, hijos de…, nacidos en cunas de oro, no necesariamente son cultos.

La cultura es esfuerzo. Es requisito para ser mejor persona. Es ente vivo que se reproduce y se exhibe en un palacio de cristal. La cultura no tiene escondites ni mentiras. En ella no cabe la estupidez ni la corrupción. En la cultura se vive y se muere. En ella descansa el progreso, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

"La cultura es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad”, dijo Diógenes Laercio. En estos momentos adversos en los que vive el pueblo mexicano, no nos podemos dar el lujo innecesario de colocar a una señora en un cargo de poder para “ver si puede”, experimentando con el futuro y la trascendencia de nuestro legado cultural.

Los priistas han sido irresponsables en muchas cosas, pero no lo pueden seguir siendo eternamente. Ya la hicieron Diputada. Nos dio risa momentánea. Pero ahora que ya no nos hace gracia, les pedimos por favor que ya no nos hagan más daño seleccionándola como presidenta de la Comisión de Cultura de San Lázaro. 

Esto no es un chiste de Pepito… esto es un pinche albur.
26 de agosto de 2015

Sombras de devaluación se ciernen sobre México… pero a Peña sólo le interesan sus calcetas

En este momento el peso vale 5 centavos de dólar estadounidense. No vale nada si consideramos que los gringos tiran a la basura sus Jefferson nickels (monedas de 5 centavos).

A esto le debemos agregar los retrocesos en las bolsas de valores a nivel mundial, que en algunos casos se encuentran como estaban en el 2009.

Por otra parte, las principales monedas latinoamericanas se derrumbaron a sus niveles mínimos en 22 años, afirmó Bloomberg. En México, el peso bajó a un mínimo récord y las acciones entraron a un nivel de corrección técnica luego de que han caído más de 10 por ciento desde su pico en septiembre pasado.

El dólar a la venta en bancos concluyó hasta en 17.47 pesos, 19 centavos más que al cierre del viernes (llegó al máximo histórico de 17.57 pesos en el día). Y si se le compara con el euro se eleva a casi 20 pesos.

El dólar interbancario rebasó por primera vez los 17 pesos a pesar que desde las diez de la mañana de ayer lunes, el Banco de México (Banxico) subastó los 400 millones de dólares disponibles (200 con precio mínimo y 200 sin precio mínimo).

Me dice un economista que Banxico podría haber gastado ya más de 10 mil millones de pesos tan sólo para apuntalar la divisa mexicana. Y todo esto se va a un “barril sin fondo”, un dinero que no regresará a las arcas que guardan las reservas internacionales de la nación.

Banxico está tratando de estabilizar la volatilidad bancario como quien quiere sostener un papalote que vuela impulsado por ráfagas de aire cruzado.

La moneda mexicana ha seguido en un tobogán que la ubica en los niveles más bajos de su historia. Cuando comenzó la administración de Enrique Peña Nieto el dólar tenía una cotización de 12.93 pesos, ahora, ya rebasó primero los 16 y luego los 17 pesos por unidad.

Además, el petróleo mexicano se desplomó 7 por ciento, golpeado tras el colapso de las Bolsas de China y temores sobre el panorama económico. Esto merma las ganancias de la ansiada reforma energética que fue malnacida.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) bajó la expectativa de crecimiento para este año de un rango de entre 3.2 y 2.2 por ciento a uno de entre 2 y 2.8 por ciento, luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informara que en el primer semestre de 2015 el Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas 0.4 por ciento.

Sume usted que el índice de precios de la canasta básica registró una alza de 0.24 por ciento, así como una  tasa anual de 2.05 por ciento. Esto pega al bolsillo de todos, hasta al de los ricos.

Los datos son desalentadores. 46 por ciento de los mexicanos vive en la pobreza. Se lo escribo más rudo: 55.3 millones de pobres. En este país de desigualdad, hay 24 millones 919 mil 739 nuevos pobres, según el Coneval.

2.2 millones de personas no tienen trabajo, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de este año. Entre pobres, desempleados y con carencias alimentarias y sociales, el Inegi documentó que el ingreso corriente promedio por hogar bajó 3.5 por ciento en el 2015.

La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), que dirige “Aguanta Rosario, aguanta”, dio a conocer ayer que el 41.7 por ciento, unos 38.4 millones de mexicanos que se encuentran en condición de pobreza, viven las zonas urbanas del país.

La situación económica de los mexicanos que habitan en las ciudades ha empeorado durante los últimos años, pues en el año 2008 el 16 por ciento de la población total que vivía en las zonas urbanas de México se encontraba en condición de pobreza, en 2014 pasó a ser el 18.7 por ciento.

Agregue usted a esta desgracia económica que la deuda pública nacional casi se triplicó en ocho años al pasar de 186 mil 470 millones de pesos en 2007 a 509 mil 690 millones de pesos en el último trimestre de 2014, lo que representa 3.1 por ciento del PIB, de acuerdo con datos de la SCHP.

Con factores externos que también influyen, nuestro gobierno no reconoce que este desastre económico es en gran parte por su culpa. Y con sinceridad no creo que lo reconozca.

Luis Videgaray Caso, aseguró el fin de semana que el problema de las finanzas públicas en el país se debe a dos factores externos: la caída histórica que en los últimos meses ha registrado el precio del petróleo  y el aumento del dólar.

Muchas decisiones del Gobierno de Enrique Peña Nieto (gran desconocedor de la economía) han sido equivocadas, sumadas a situaciones coyunturales empujaron a un menor crecimiento, aumento de la pobreza y a una posible desaceleración económica. En los últimos tres años, la economía de México ha tenido un desempeño mucho peor de lo que ha tenido quizá en los últimos 35 años.

A Peña Nieto se le ha salido todo de las manos, no tiene el control de nada. Hay una podredumbre institucional que han venido señalando todos los medios importantes del mundo (The Economist, Financial Times, The Guardian, New York Times, The Washington Post, El País de España).

Los conflictos de interés, la corrupción, las mentiras, la impunidad que prevalecen en este gobierno son ya la “comidilla” a nivel global. Todos se dan cuenta que estamos en una grave crisis… menos Peña Nieto. A él sólo le interesa ponerse bien las calcetas.

Banalidades aparte, los eventos sociales han tenido efectos severos sobre la economía del país. Ayotzinapa, Tlatlaya, la casa blanca, la fuga de “El Chapo”, las autodefensas, Rubén Espinosa, y un largo etcétera, han influido en que Peña Nieto goce de una mínima credibilidad y de que sus tasas de aprobación sean menores del 35 por ciento (34 para ser exactos), la más baja que haya tenido un presidente contemporáneo.

Apenas el año pasado se cumplieron 20 años de la devaluación de 1994. Aquel fue un horrible diciembre, lleno de llanto y de suicidios de personas que lo perdieron todo. Historias tristes. Además de los problemas económicos, estaban los graves problemas sociales y políticos: la aparición de un movimiento armado en el estado de Chiapas, el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio y del dirigente partidista José Francisco Ruiz Massieu.

Hoy, la situación parece una reedición de lo que sucedió con Carlos Salinas de Gortari. La llegada del priista al poder en 1988, trajo consigo el arribo de una élite promotora de un nuevo programa de políticas públicas, específicamente las políticas económicas de libre mercado. 

Hoy se les llama reformas “estructurales”. Son los mismos personajes los que mueven los hilos. El karma está mirando atrás y desea regresar. El alumno, Peña Nieto, superó al maestro, al “innombrable”.

Las sombras de la devaluación se ciernen sobre México y sobre sus pobres ciudadanos. Y ya viene diciembre. Por favor no esperen una feliz Navidad… los errores se pagan. En fin, ya sé que no aplauden.
24 de agosto de 2015

El Acapulco desmembrado, malévolo y desangrado

En el actual Acapulco los niños que tienen menos de 10 años de edad nunca han conocido la paz. No saben de aquella vida pueblerina, en la que incluso llegamos a tomar agua limpia y fresca de manantiales que brotaban en las laderas de la Avenida Escénica.

Desconocen aquellos sonidos entre los cuales se escuchaban las campanadas provenientes de alguna iglesia, recordando a los hombres que existe algo llamado fe, y que habría de profesar a través de la religión que sea, para no convertirnos en simples animales satisfaciendo necesidades físicas.

Casi 500 personas fallecieron por la violencia en menos de 8 meses. Cifras que alarman, pero que también nos describen como ente social. ¿Qué somos hoy? ¿A qué aspiramos? ¿Cómo nos vemos en el futuro? ¿Tenemos salvación? ¿Cuándo terminará esta guerra en la que mueren más inocentes que culpables?

Hay muchas conclusiones, demasiada especulación, pero pocas respuestas. Y luego están los políticos que se aprovechan de las circunstancias, trabajando en asociación con los criminales, o mintiendo a los electores que castigaran a los que incumplan la vapuleada ley.

Mientras tanto, la maldad se respira en el aire.

Ya nos resulta cotidiano ver cuerpos desmembrados, decapitados, cercenados, incinerados, lacerados, tirados en plena calle. No entiendo cuándo se nos castigó con esta sentencia de muerte, cuándo nos dijeron que estábamos condenados a vivir en el infierno.

Nuestros pecados no fueron redimidos por ningún dios. Yo no soy un santo, pero no quiero morir todavía en este basurero en el cual hemos convertido a nuestro hogar. Aspiro todavía a que los ciudadanos reaccionemos, demos una vuelta al timón y cambiemos el rumbo.

Me sacude y me conmueve que no nos demos cuenta que no somos los únicos afectados, sino que está en riesgo nuestro futuro, nuestra trascendencia: nuestros hijos. Mientras algunos quieren seguir llenándose los bolsillos con dinero sucio (de las drogas o de la corrupción), yo quiero la paz.

Penoso es que estemos convencidos y resignados de nuestra visible derrota. Ya estamos rebasados por aquello que antes veíamos como amenazas externas. El apocalipsis acapulqueño llegó y no es ciencia ficción, ni tampoco relato bíblico.

Los valores fueron sustituidos por las aspiraciones de nuestros niños (ya ni siquiera de nuestros jóvenes), que quieren ser sicarios o narcos para tener la mejor arma, el mejor auto, la mejor mujer y, obviamente, ser respetados por el dinero que posean.

¿En dónde quedó enterrado aquel deseo de ser el mejor por la capacidad intelectual o por el honrado trabajo que se desempeñara? ¿En dónde quedaron nuestras ganas de servir, de ayudar, de ser solidarios con el prójimo, con nuestros semejantes?

Ahora todos quieren empuñar un arma y matar, sin misericordia, al que se la haga, para que después se la pague. La narco cultura llegó e impregnó nuestra esencia. Las niñas aspirando a ser "buchonas", simples pedazos de carne rellenos de silicona, material que no pasa de la muerte porque se deshace carcomido por los gusanos.

Nuestras tumbas están llenas de dolor, de tristeza. Nuestras tumbas están repletas de víctimas inocentes, “colaterales”. Nuestras calles llenas de miedo, de desesperanza. Nuestros ojos llenos de lágrimas.

Apenas quedan huellas del ayer, de un mejor lugar que nos daba refugio, de aquel paraíso extinguido. "Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno”, no debería seguir siendo nuestro eslogan social.

Ya no podemos andar en silencio o pregonando nuestra tragedia como algo injusto. Tampoco debemos gritar por gritar sin propuesta y sin receptores, como ecos que se dirigen a ninguna parte. Ya no podemos dejar que los malos reinen.

Esos niños que no conocen la paz, también tienen derecho a vivirla. En nosotros, los mayores que ellos, está la responsabilidad de otorgarles algo mejor, de devolverles las sonrisas y los ánimos para seguir adelante.

En nosotros, los sobrevivientes de esta masacre, está la carga ética de emerger del abismo negro en el que caímos por desidia, por nuestra ambición sin medida, misma que nunca podrá ser saciada ni con todo el dinero sucio del mundo.
26 de julio de 2015

Margarita Zavala y Felipe Calderón: ni como los Clinton, ni como los Underwood

Los Calderón no son los Clinton ni los Underwood (‘House of Cards'). Les falta mucho para parecerse en popularidad o en astucia a dichas parejas. Los Clinton, ambos, cuentan con una gran trayectoria pública. En el caso de los Calderón, sólo él, Margarita nada más ha sido Diputada federal por sí misma, de hecho, allí se conocieron y se hicieron pareja. Tampoco son los Underwood, él quién sabe, pero no creó que ella con la moral que dice tener, pueda asesinar hasta sus principios para llegar al poder. Pero eso está en veremos.

Los Calderón no son la salvación que el dolido México esperaba. En su bohemia lógica, el ex Presidente mandó a la guerra a su mujer y sin fusil. Así, igual que nos envío a los mexicanos a su fallida guerra contra el narco, que costó más de 100 mil vidas y otras decenas de miles de personas desaparecidas: un genocidio legalizado y cuyo juicio sigue pendiente en el Tribunal de La Haya.

Su plan C ya está en marcha con una previsible derrota a largo plazo (el plan A fue su Partido Humanista que perdió el registro y el B que algún santo le hiciera un milagro). El ex mandatario vistió a Margarita Zavala de traje negro con una estola púrpura, porque sus asesores (pagados con nuestros impuestos) le dijeron que eso nos transmitiría el mensaje de que ella es una mujer sobria e independiente (ahora que está tan de moda el concepto y hace ganar elecciones).

Sobre un fondo blanco que quería denotar una supuesta pureza, la señora grabó un vídeo en el que nos echó un choro de su supuesto amor por México y la búsqueda de salvarlo de los malos políticos. Pero se le olvidó a la esposa de Felipe que su marido es uno de esos políticos que ha vivido siempre del sistema, de un partido, mismo que pulverizó en un tan sólo un sexenio con sus malas estrategias y decisiones.

El “hijo desobediente” ha perdido ya casi una decena de elecciones consecutivas (a pesar de meter su cuchara en donde no lo llaman), entre ellas las dos de su hermana en Michoacán, la presidencial con Josefina Vázquez Mota (con la cual le entregó las llaves de México al desastre que hoy tenemos en Los Pinos), las dos últimas internas del PAN, entre otras. Es un perdedor que robó la la silla presidencial en el 2006, bajo un evidente fraude que lo colocó en la historia como lo que fue: un usurpador del poder.

La noticia de su nueva aventura, por adelantada, no cayó bien en los círculos panistas, pero mucho menos en los calderonistas, en donde el Senador Ernesto Cordero ha sido el delfín del ex Presidente, pero también su experimento, su comodín a sacrificar. No estará contento ahora de ser desechado así como así para que el poder continúe a manos de la pareja.

Margarita por su parte, no debe jamás olvidar que no está del todo limpia. Tiene tras de sí el fantasma de la Guardería ABC que la acosará a donde vaya. Calló y fue cómplice, de que con el poder presidencial se le diera una ayudadita a su prima, quien era socia del lugar en el cual fallecieron 49 niños y muchos más quedaran heridos de por vida.

La tragedia enlutó a México por el número desproporcionado de víctimas inocentes, pero más por la negligencia, por el dolo de lucrar con infantes sin otorgarles las mínimas condiciones de seguridad, como fueron que no existían salidas de emergencia y que el establecimiento se encontraba a un costado de bodegas que en cualquier momento podían incendiarse, tal como sucedió.

Pero también está el hermano mayor de la ahora precandidata, que con su empresa informática Hildebrando, obtuvo jugosos contratos de la administración calderonista. En 2006, coincidente con las elecciones que llevaron a Felipe Calderón a la presidencia, se conoció la copia de una transferencia electrónica en la que se observaba un pago realizado por el CEN del PAN a la compañía por 11.9 millones de pesos. El objeto era la “captura de datos de simpatizantes de candidatos de Acción Nacional”.

Durante ese proceso electoral, el excandidato presidencial y actual líder de Morena, López Obrador, denunció que Hildebrando había sido beneficiado con numerosos contratos durante el gobierno de Vicente Fox y había incurrido en evasión fiscal. Se presentó una denuncia ante la PGR contra la compañía por el uso ilegal de los padrones electorales, pero no prosperó durante la administración de su cuñado.

Aunque el propio Diego Hildebrando Zavala admitió en 2006 que su empresa había obtenido contratos de Pemex mientras su cuñado fue secretario de Energía, en los seis años del calderonismo la compañía continuó su expansión y nunca fue procesada por ninguna autoridad (datos tomados de Reporte Índigo).

Margarita no es la persona que México requiere para lograr un cambio. Su conservadurismo ramplón nos llevará con acciones iguales y obsoletas, a lugares no muy distintos de los que nos encontramos ahora. Nuestro país requiere un giro de timón hacia la izquierda, a la que por X o por Y no se le ha dado la oportunidad para demostrar sí puede o no puede gobernar. Ellos, los calderonistas, ya tuvieron seis años para demostrar y nada hicieron, o bueno, algo sí: dinero, mucho dinero.
16 de junio de 2015

El NL de “El Bronco” @JaimeRdzNL: que no haya ilusos para que no existan desilusionados

Salvo el poder, todo lo demás es ilusión. Y los ilusos interpretan de forma errónea estímulos externos que sí son reales. Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, no es el estadista que nos quieren vender en Wikipedia (quien haya editado esta aberración se merece un no me chingues).

No existe la certeza, solo la oportunidad. “El Bronco” es un hombre normal, más corriente que común, que le pegó a la lotería del descontento social, y se deslizó en el tobogán coyuntural que dejó el envilecimiento y la putrefacción del todavía Gobernador de Nuevo León Rodrigo Medina, el ex “Golden Boy”, quien por cierto aspiró algún día a suceder a Peña Nieto.

El virtual Gobernador tampoco es el iniciador de la “primavera árabe mexicana”, como el vaquero mismo declaró en una entrevista para un medio europeo un día después de ganar. La primavera no nace infinita, tiene un ciclo que termina tarde o temprano. La flor que nació el domingo 7 de junio con el primer mandatario estatal independiente, no puede ser de un día. Pero tampoco podemos desechar el escenario de un crudo invierno que la marchite.

Seamos sensatos, en la elección se vendió más la ilusión que la razón. “El Bronco” es un ex priísta reciente, ni un año tiene de eso, y dicen que el zorro pierde el pelo pero no las mañas. Está bien que el pueblo norteño haya ido a votar por una alternancia, que haya salido a las urnas a demostrar de lo que es capaz: de derrotar a los partidos políticos que siempre se han burlado y traicionado su confianza.

Lo que no está bien es que creamos que la ilusión de un posible cambio alimentará un gobierno. La ilusión no se come señores. Lo que sí se come ese la realidad, que al igual que la venganza, es un plato que se degusta frío. Y así la degustarán los miembros de los poderes fácticos, que no se van a quedar con los brazos cruzados viendo cómo “El Bronco” dice que los intentará destruir y minimizar.

Y sí, hablo de las televisoras, hablo del narcotráfico, hablo de la burocracia, de los sindicatos, de los partidos, de los políticos que desean seguir con su carrera, de los empresarios a los que él no beneficiará, de los legisladores que no tendrá en un Congreso bipartidista, de los alcaldes que aspiran a ser gobernadores en el futuro. Y también hablo de Estados Unidos, porque siendo un vecino tan cercano, los estadounidenses evaluarán con lupa el desempeño del futuro gobernante neoleonés.

Y aunque “El Bronco” niegue tener algún parecido con Vicente Fox, que desilusionó a 16 millones de mexicanos que votaron por él en el año 2000, somos nuestra memoria, y recordar el mal que nos hizo el de Guanajuato nos volverá a enseñar que nos han creado como seres imperfectos, hechos para fallar en cualquier momento. Y vaya que el locuaz e incongruente de “Chente”nos envió directo a la chingada, utilizando su mismo lenguaje coloquial y directo con el que conquistó a muchos.

“El Bronco” obtuvo los porcentajes más altos registrados en la historia electoral de NL: 942 mil 836 personas creyeron en su proyecto. Los otros aspirantes, ni todos juntos y sumados lograron sacar 935 mil 229 sufragios. Sin embargo, la democracia es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística, decía Borges parafraseando a Carlyle.

¿Y cuál proyecto tiene “El Bronco”? se pregunta usted y me preguntó yo. Pues que recuerde ninguno sustancial o profundo. Y no con esto quiero decir que los otros candidatos tuvieran grandes propuestas, porque no fue así. Pero el señor Rodríguez Calderón tampoco canta mal las rancheras. No hay nada en su populista repertorio que a mi me haya sacado una lágrima, o que haya logrado conmoverme o emocionarme.

Les repito, no porque casi un millón de personas deseen de manera ferviente el paraíso, no quiere decir que el infierno no exista. Es mejor aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla. Rodríguez Calderón no es un personaje épico del Libro Vaquero, que por cierto es la lectura favorita del virtual mandatario estatal. Es un personaje limitado, muy inculto, lo mismo de lo que tantos nos hemos quejado de Peña Nieto. Ser culto es ser libre, de prejuicios, de limitaciones.

“El Bronco” no es tampoco un súper héroe. Es un simple apodo sobre explotado, que alguno inventó, otro escuchó, un tercero repitió y millones difundieron de forma viral. Los ciudadanos, los medios, los analistas, sus propios seguidores, no podemos candidatearlo desde hoy para la carrera presidencial del 2018, como lo hicieron The Economist y muchos otros, futureando de aquí a tres años. 

Antes que nada, y ojalá, primero que termine su mandato que constitucionalmente abarca un sexenio. Desde allí podría este político comenzar a ser diferente de los demás: cumpliendo lo que la ley dice.
12 de junio de 2015

Razones por las que votaré por mi padre en #Acapulco

Hoy es el cumpleaños de mi padre. No hay regalo que se pueda comprar para expresarle cuánto lo amo.

Él es un hombre ni muy joven ni muy viejo, en el mejor punto de sus capacidades físicas y mentales.

Mi padre es un ejemplo de vida para mi y para mis hermanos (también lo es para muchos otros pero sería petulante decirlo).

A falta de padre, el mío tuvo que vivir una vida de carencias cuando era niño, con 10 hermanos y una madre que vendía comida en el mercado.

Siempre trabajador, a los 19 años de edad se fue solo de su natal Chilpancingo, para buscar oportunidades en un entonces deslumbrante y pujante Acapulco.

Primero trabajando de mozo en un hotel, viviendo en un cuarto rentado junto a otros siete, puedo salir adelante y fundar su propio despacho contable.

Mi padre es un hombre sencillo y humilde de origen, con muchos errores, pero con más virtudes. Con un pasado de claroscuros, pero con más porvenir.

Mi padre es lo que mantiene en la lucha constante. Cuando me da por rendirme, recuerdo que él jamás se ha cansado, o al menos, no lo demuestra.

Cuando me da por querer bajar los brazos, recuerdo que él jamás ha dejado de intentar.

Él es un hombre -en toda la extensión de la palabra- que cuando vivió sus días más oscuros salió avante y se sobrepuso.

En ese túnel en el que no se veía la salida, supo vencer sus miedos, dejó sus vicios y desde hace más de 15 años es un hombre que no deja de hacer ejercicio todas las mañanas antes de su jornada de trabajo.

Un hombre pulcro en todos los aspectos, ordenado, disciplinado, metódico, ese es mi padre, quien hoy brilla con luz propia.

Estoy orgulloso de Carlos, el hombre que ha sabido sobrellevar el reconocimiento social sin perder nunca el piso y sin escuchar el canto de las sirenas.

Estoy orgulloso de mi padre, el hombre que ha estado en los más altos cargos públicos y ha salido limpio de ellos, sin manchas que puedan ensuciar su trayectoria (y él que diga lo contrario que presente pruebas).

Secretario municipal en dos ocasiones, secretario estatal una, diputado local, diputado federal. Pero su encargo más importante es el de luchador social.

Desde muy joven participó en las organizaciones universitarias y no por ello descuidó sus estudios. Un hombre inteligente, estudioso, autodidacta, de excelencia.

Siendo estudiante en la Autónoma de Guerrero, llegó a convertirse en uno de los mejores promedios de la historia de dicha institución educativa, para después formar parte de ella como un profesor al que sus alumnos recuerdan con admiración.

Mi padre sacrificó su vida, sus negocios, su profesión -y hasta a su familia- porque #Acapulco fuera un mejor lugar para muchas personas.

Lleva más de 20 años intentándolo. Se ha equivocado, pero jamás ha traicionado sus ideales. 

Siendo un hombre de izquierda ha continuado sus deberes siempre con los preceptos ideológicos que se fijó desde un principio.

Cabal y honesto, vive una vida en la justa medianía, para hoy ofrecerse como un servidor público, como un representante popular que desea seguir entregando su capacidad al pueblo de Guerrero.

Mi padre se ha visto siempre obligado a ello, porque la honestidad no es una virtud, es una obligación ética y moral de la que no todos pueden presumir.

Él es Carlos Álvarez Reyes. El hombre que al que más amo en este mundo, por el que pongo mis manos al fuego, por el que daré mi voto este 7 de junio, y que será el próximo Diputado Federal por el Distrito 9 de Acapulco.
7 de mayo de 2015

La mejor actuación de la primera dama Angélica Rivera, alias “la gaviota”

Como si perteneciera a la realeza o la monarquía, la primera dama de México se sentó en una silla con bordes dorados, delante de un tapiz y adornos que parecen sacados de la época de María Antonieta de Austria (sí, la misma que se casó con el último rey francés, Luis XVI, y que espetó la célebre frase: “que coman pasteles” cuando le dijeron que su pueblo no tenía ni siquiera pan para alimentarse).

Angélica Rivera se vistió de color morado, un tono que en la psiquiatría se utiliza para calmar y tranquilizar, que inspira sensibilidad, espiritualidad, compasión, resignación, verdad y penitencia. Es también el color principal de la realeza y del alto clero, simbolizando poder, nobleza, lujo y ambición. Lo usan los obispos de la Iglesia Católica y los reyes... la alcurnia pues, el mero mero alto “pedorraje” social.

Alias “la gaviota” dio la mejor actuación de su carrera en el video que grabó para explicar que es económicamente solvente (pudiente y millonaria diríamos en el barrio) y que puede comprar, con una mano en la cintura, una casa de 86 millones de pesos y otra contigua de 27 millones en las Lomas, más un departamento en Miami y otra casa que le compró a su mamá.

Nos explica que Televisa le dio 88 millones de pesos por rescindirle el contrato de 25 años de exclusividad. ¡Que empresa tan generosa! Como si fuera el Teletón anticipado, pagarle tal cantidad de dinero a una actriz que grabó tan sólo 14 telenovelas, no todas como protagonista y muchas de ellas un rotundo fracaso. Claro, ahora entiendo que con ese modelo de negocio, Azcárraga haya amasado la fortuna que tiene.

Televisa producciones la preparó como si fuera una política a la usanza priista, en la grabación la actriz convertida en magnate, levantó las manos cual hacendado benévolo que quiere decirle a sus peones que ya todo está bien, que paren la rebelión pues está a punto de llegar el dinero, para que todo lo vuelvan a perder en la tienda de raya.

Con “close ups”, con iluminación de set televisivo, con cambios en los tonos de voz como si estuviera leyendo un diálogo preparado por un guionista de la “fábrica de sueños”, la “gaviota” dio un mensaje que bien le podría valer un “prestigioso” premio Ariel, en cuya ceremonia de premiación no se le podría preguntar por Ayotzinapa, pues no sería el momento adecuado para ello.

Pero hay algo que con las prisas, se les “chispoteó” a los productores de éxitos como “lágrimas y risas”: a Angélica Rivera la arrinconaron. La arrinconaron en una esquina de una casa prestada por un empresario beneficiado con la corrupción del sistema político que salió de Atlacomulco para apoderarse de la silla presidencial.

La arrinconaron en una casa en la que se vio obligada a habitar bajo contrato, porque su marido, producto de la mercadotecnia (igual que el Wishkas o la Pepsi), tenía prisa por pertenecer a la clase política que tiene como máximas: “el que no tranza no avanza”, “ser un político pobre, es ser un pobre político”, y “la moral es un fruto que se da en un árbol de moras”.

La “gaviota” tuvo que dar -en una especie de confesión pública- una rara declaración patrimonial, que su marido obligado moral y éticamente a la transparencia, no otorgó antes a un pueblo al que dice se debe. La actriz tuvo que salir a dar la cara, siendo la #SeñoraDeLaCasa para decir algo que su esposo -el mismo que le prometió en el altar estar con ella en las buenas y en las malas- no pudo y no quiso decir.

No sabemos si la “gaviota” es más valiente que Peña Nieto o si se le sacrificó para no dañar más la imagen del frágil presidente. Lo único que sí podemos asegurar, es que Rivera tiene mejores tablas para la oratoria que su marido, que se equivoca en un discurso sí y en el siguiente también.

Hoy, 400 policías resguardan la casa blanca que la “gaviota” dice que va a vender, aunque no tendría porqué, pues dice que es un patrimonio que ha construido con “honestidad” y con “trabajo”.

Con la venta, ya no habrá "pretextos" de los mexicanos mal pensados para "ofender" a ella, a sus hijos o su esposo. Con este “magnifico” video, los mexicanos mal pensados ya no podremos pensar mal de la “honorabilidad” de la primera dama. No, sí la honestidad no es una virtud, es una obligación, y más aún en las figuras públicas.

Porque es obvio (para ella) que este asunto público es privado. Sí, así como lo leyó. Este asunto público es privado. ¿Qué importa que Peña Nieto se haya casado con una actriz que gana 88 millones de pesos de una empresa que es acusada de manejarlo a su antojo, además de imponerlo? 

¿Qué importa que una primera dama le haya comprado una casa a una constructora cuyo dueño es el mismo empresario que se benefició con “jugosos” contratos en la administración gubernamental de su marido, un servidor público?

¿Qué importa más, sí llevarse un superfluo maquillista a China para verse bella o tardarse una semana en responder ante una acusación tan seria? ¿Qué chingados importa si “soy un cerdo decente, ¡no un puerco!”?, tal como decía con sabiduría, Pumba, el jabalí animado de la película 'El Rey León'.
19 de noviembre de 2014

No me da risa una guerra civil

El domingo pasado por la noche, publiqué un artículo titulado 'Enrique: ya no puedes huir... es tiempo de renunciar'. En el mismo, básicamente le pido al presidente de la República -desde mi posición de simple ciudadano-, que renuncie al cargo (que pida licencia pues), ya que para mi punto de vista, abandonó el país para viajar a China y a Australia, en un acto de gran irresponsabilidad política, al momento de encontrarse México convulsionado por los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero el pasado 26 de septiembre.

El referido artículo, lleva hasta el momento en que estoy escribiendo, casi 125 mil lecturas y 20 mil “likes” en la red social Facebook, un récord para mi humilde blog que ni yo mismo me creo. Esto quiere decir que la ciudadanía está a favor de mi solicitud a EPN, que desean que el mandatario asuma su responsabilidad ante la mayoría de los ciudadanos que le reclamamos justicia y que acusamos al Estado Mexicano en su conjunto, de ser el responsable de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Obvio, ante la viralidad del texto llegaron los ataques, que en síntesis me llaman “chayotero”, “vendido”, “imbécil” y un largo etcétera (me sentí como Labastida reclamándole a Fox en el debate presidencial del año 2000). También vinieron las amenazas de muerte... esas son de "cajón".

Pero a mi me da risa, porque sé, que al final no es algo personal, es algo colectivo, pues yo soy uno más del montón. La mayor parte de la sociedad mexicana está harta, cansada, se siente atropellada de tanto abuso, de tanta omisión, de tanto fracaso. El grueso de los mexicanos estamos despertando, saliendo de nuestro letargo.

Hay muchos mensajes cruzados, entre los empresarios, miembros “destacados” de la sociedad civil, los medios de comunicación y periodistas afines al sistema político, hacia los manifestantes (los reales y los virtuales), los violentos y los pacíficos.

Están impulsando la idea de que las Fuerzas Armadas arremetan contra civiles, que estos sean acusados de traición a la Patria, de que estos sean acusados de formar parte del crimen organizado, de que sean expuestos como parias, como lo peor de lo peor. A la generalidad los quieren catalogar como anarquistas, como seguidores incondicionales de AMLO, aunque esto no sea cierto.

Los bloqueos, los incendios, los palos, las piedras, las bombas molotov, no deberían de estar permitidos. Pero veamos quienes son los que realmente están detrás de este movimiento desestabilizador. No dudaría que estuviera el mismo gobierno o los poderes fácticos para mermar la protesta, para infundir miedo entre la sociedad movilizada.

El otro día, escuché un argumento muy endeble dentro de la sobremesa de una comida a la que me invitaron. Me dijeron, “¿vas a dejar que estos pinches locos, violentos, quemen tu casa, que te roben y te golpeen?”, a lo que yo respondí de bote pronto: “pero sí eso ya lo hacían los narcos, los asaltantes, los mismos policías, los secuestradores, ¿de qué te asustas?”.

Es la lógica del poder en turno, azuzar, causar zozobra, intranquilidad, inquietud, aflicción. Ya nos quieren inventar otro “chupacabras” para que tengamos miedo. Sólo falta que a los manifestantes los llamen zombies o que los acusen de haber importado el virus del ébola a México.

La emoción más antigua y más intensa es el miedo. Pero no porque sea antigua tiene que estar vigente. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. No suframos, ni odiemos, en cambio, solucionemos, construyamos, propongamos. Ante eso las redes sociales son una gran herramienta (ojo, no la panacea). Con ellas podemos convocarnos (exceptuando los ruidos que debemos quitar), podemos decidirnos, podemos dialogar, podemos informar, saltar los muros de la desinformación y de la agenda mediática que un puño de empresarios y políticos nos quieren imponer.

En las redes podemos lograr una comunicación genuina, podemos conjuntar esfuerzos y defensas contra el totalitarismo que quieren ejercer. Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

Es natural que el poder en turno tenga la mejor opinión sobre ellos mismos, sin dudar sobre su actuar, aunque la mayoría disentamos y creamos que no están haciendo lo correcto. No sé cuál va a ser nuestro destino, pero sí sé cuál es nuestro desafío, y este es: MANTENER LA CALMA SIN BAJAR LOS BRAZOS.

No permitamos que nos confronten, que nos lleven al callejón sin salida de la violencia entre los mismos mexicanos, contra nosotros mismos. Ya los narcos y policías han ejercido suficiente violencia y han infundido suficiente terror... que digo suficiente, excesivo, para que nosotros nos tengamos que dar en la madre entre nosotros mismos.

No pasemos de ser víctimas a victimarios. No caigamos en la trampa, ni en su maquiavélico juego. ¿Los mexicanos de bien vamos a repetir los horrores de estos neandertales? ¿Vamos a ser violentos? ¿Vamos a creer que estamos condenados a una guerra incesante? ¿O vamos a generar y ofrecer un México diferente a los que vienen detrás de nosotros?

No hagamos caso de la “borregada” que repite lo que de arriba les mandatan que digan. Ellos están cómodos, no quieren perder sus prebendas. No quieren perder sus lujos, no quieren perder sus posiciones, no saben realmente lo que dicen cuando argumentan una posibilidad de confrontación con los manifestantes.

Ahora, estos empresarios, estas voces de la alta alcurnia, están pidiendo la intervención del Ejército, de la Marina. Desconocen la realidad histórica de nuestro pueblo. ¿Dónde estaban ellos cuando se gestó la guerra sucia? ¿Dónde estaban ellos cuando el narcotráfico y la criminalidad en su conjunto comenzó a mezclarse e infiltrarse con la ciudadanía trabajadora? ¿Dónde estaban ellos cuándo la gente del pueblo empezó a sentir el hambre y la injusticia?

Ellos, estaban en sus casas llenas de lujos, comiendo en buenos y caros restaurantes, gastando el dinero que obtienen de sus negocios con el gobierno o lavando dinero para el crimen organizado. Ahora quieren usar la lógica de la guerra civil, ahora, hasta que les tocan sus intereses económicos. Mientras, se escudan en que ellos dan empleos, en que ellos pagan impuestos, cuando la realidad, la verdad, es que explotan a sus trabajadores, que les pagan una miseria, que evaden impuestos y que no pagan las cuotas de la seguridad social.

Siempre están pidiendo más recursos, pero no quieren aportar nada. Pero al pueblo sí lo llaman “huevón” y al gobierno “papá”, burlándose en un espejo en el que se ven reflejados. Perversos, ciegos, no son capaces de escuchar al otro. De inmediato son intolerantes. De inmediato sacan de su baraja las cartas de las barbaridades que son capaces de cometer para protegerse.

Y en esta su lógica, en esta guerra entre el Bien y el Mal, siempre es el pueblo el que pone los muertos. Allí están los 43, allí están los cientos de miles ejecutados, allí están las decenas de miles de desaparecidos.

Los que se manifiestan sin violencia, no luchan por dinero, luchan por la libertad, por la justicia, por la conciencia colectiva. No los quieran criminalizar por ser pobres, por no tener los medios económicos que ustedes tienen. Hoy, los delincuentes pobres son los villanos de la película y los delincuentes ricos escriben el guión y dirigen a los actores. Hoy, la utopía de un México unido se encuentra en el horizonte. 

"El torturador es un funcionario. El dictador es un funcionario. Burócratas armados, que pierden su empleo si no cumplen con eficiencia su tarea. Eso, y nada más que eso. No son monstruos extraordinarios. No vamos a regalarles esa grandeza”, Eduardo Galeano.
14 de noviembre de 2014

Peñalandia tiene mucho en común con López Portillo

Peña Nieto tiene mucho en común con López Portillo. Ambos presidentes en épocas distintas, no tienen mucha diferencia en su accionar. Ambos con gobiernos y políticas públicas enfocadas para sostenerse en los precios del petróleo, que en los dos casos cayeron de manera dramática. No pudieron administrar "la abundancia".

Ambos populistas, ambos fueron candidatos populares durante sus campañas electorales (sólo que JOLOPO sólo compitió contra Valentín Campa). Ambos personajes son atléticos... uno bajaba los templetes de más de dos metros saltando, el otro dice según correr 10 kilómetros diarios.

Ambos tienen su propia Colina del Perro, solamente que una está en Lomas de Chapultepec y la otra, en una verdadera colina de Bosques de las Lomas, ambas inaccesibles para el pópulo. Una vale 7 millones de dólares, la otra debió valer el doble a precios actuales.

Ambas residencias fueron hechas a gusto de los “dignos” mandatarios nacionales. La gran diferencia entre ambas mega mansiones, es que la del Perro sí tiene una gran biblioteca, y la del mexiquense ni un pequeño estante para el 'Libro Vaquero' o el 'Lágrimas y Risas', que digo eso... el 'Alarma'.

Ambos se casaron por segunda vez, con actrices muy guapas, pero venidas a menos y formaron nuevas familias, cuando antes ya habían sido casados. La diferencia es que a uno se le “murió” la esposa, y el otro no pudo deshacerse de ella.

Ambos pusieron a personas incompetentes en la “importante” Secretaría de Turismo, sólo que uno puso a su amante: Rosa Luz Alegría, y el otro puso a una recomendada, una cuota, la sobrina que le impuso su padrino político y mentor: Carlos Salinas de Gortari.

Ambos fueron portada de la “prestigiosa” revista estadounidense 'Time', sólo que uno con el título de “Mexico: An Angry Neighbor” y el otro, con el ya célebre 'Saving Mexico'. Bueno, a Peña Nieto sólo le falta emular a López Portillo llorando durante su último informe ante el Congreso de la Unión, la ocasión que dijo defendería el peso como un perro y nacionalizó la banca.

Pero lo más hermoso es lo que dijo hoy Peña Nieto en una lejana China, a donde técnicamente huyó. Aseguró a los empresarios asiáticos que México tiene "un horizonte muy optimista y alentador en cuanto al ritmo de crecimiento de su economía".

Definitivamente, estos priistas tienen más imaginación y ocurrencias que Walt Disney. Por eso hoy exhorto a los legisladores a que cambien el nombre de Estados Unidos Mexicanos, por el de Estado de Peñalandia. Porque definitivamente, este gobernante impuesto por la élite no sabe en que país vive.

Y es que en Peñalandia los dirigentes no se enteran de nada, pues mientras todos expresan su dolor por Ayotzinapa (Serrat, Savater, Café Tacuba, el papa Francisco, la ONU, el embajador de EUA, la CIDH, RSF, Zoé, Derbez, Maná, Rubén Blades, Jorge Ramos, Caifanes, Cuarón y un largo etcétera), los Peña, los Rivera, los Castro, ellos prefieren callar y disfrutar sus premios, el de “Estadista del Año” y el de la actriz que ofreció más dinero por un galardón a la venta.

El presidente de Peñalandia ha dado tan sólo 10 escasas declaraciones sobre el suceso. ¡10 en 48 días del episodio más negro en la historia contemporánea de México! Todas las declaraciones del mandatario mexicano han sido dichas a fuerza, como con calzador, llenas de lugares comunes, de clichés, de palabras vacías, carentes de emoción... ausentes de sensibilidad.

Como desearían estos políticos mediocres archivar en el basurero de la historia, este asunto de la barbarie, de la violencia y del crimen organizado que ya los rebasó... pero no pueden apostar al olvido, pues ellos también están inmiscuidos de una u otra forma en este cáncer que hoy lacera, carcome, consume, a la sociedad entera... menos a ellos, los cínicos e indolentes.
12 de noviembre de 2014

Candidatos de unidad para el estado de Guerrero

Si las elecciones en Guerrero fueran hoy, no habría condiciones para llevarlas a cabo. Antes de que se comiencen a matar entre ellos, como perros hambrientos por las migajas, como saqueadores de las ruinas en las que ha quedado del estado y sus municipios, los políticos locales deberían de hacer una pausa, sino ética, pragmática, para logar contener la fuerza de una ola social que se desborda en las cauces de una presa cuyas compuertas están a punto de romperse.

Los políticos guerrerenses deben lograr construir un Gran Pacto -de los de verdad- con una propuesta concreta: tener 82 candidatos de unidad para el mismo número de cargos ejecutivos, y que lo demás se lo repartan -como siempre lo han hecho- los partidos políticos y los poderes fácticos.

Dichos 82 candidatos deben ser propuestas enviadas por todos los que quieran hacerlo y evaluadas por un gran comité de notables, -podría ser el mismo que proponen el historiador Enrique Krauze y el poeta Javier Sicilia-, para así convertir la indignación y la protesta en institución, siendo el embrión de una reforma jurídica del Estado.

Los 82 candidatos a los cargos Ejecutivos del Estado de Guerrero, no deben, por obvias razones de descredito e ilegitimidad, emanar de los partidos políticos. Los 82 candidatos únicos deben de gozar de credibilidad social, de legitimidad moral.

Actualmente los partidos políticos son utilizados por el crimen organizado como una franquicia -que se compra y que se vende- para acceder al poder, cerrando así el gran círculo de la impunidad: la mafia con fuero y con recursos públicos ilimitados, gastos opacos y acciones que nadie vigila ni sanciona.

Por tanto, parte de la propuesta es que se debe dar la atracción de la elección local por parte del Instituto Nacional Electoral (INE), organismo federal autónomo al que se le facultó esta atribución en la última reforma electoral aprobada por el Congreso de la Unión.

Señores políticos guerrerenses, dense la oportunidad de trascender, de darle la vuelta a esta página negra de la historia, cuya gota que derramó el vaso fue el 26 de septiembre en Iguala. No actúen en base a su miopía, a su obtusidad, a su mezquindad, a sus intereses particulares, que no tienen absolutamente nada que ver con la agenda ciudadana gestada desde los movimientos sociales que hoy se han engrandecido.

La degradación estructural y el debilitamiento del Estado de Derecho, al que llevaron por su irresponsabilidad y corrupción, no puede ser causa para que hoy impidan iniciativas que como ciudadanos les estamos exhortando, exigiendo... no rogando, ni suplicando.

Ya no traten de imponer su grupal línea de actuación, mucho menos un mundo donde las decisiones que no se toman o se toman demasiado tarde, se diluyen hasta resultar ineficaces, obsoletas... medicinas que caducan. Sino han de impedir esta propuesta, les pido callar o reflexionar bien sus respuestas a la misma.

Les recuerdo que cada palabra que lanzan al vacío del barril sin fondo de sus discursos, son como los “chochitos” o placebos que un veterinario le quiere meter en el hocico a un animal enfermo o herido de muerte. A un animal desesperado... al Guerrero bronco, ese toro brioso que hoy está sin jinete y que se quiere saltar la cerca de la institucionalidad.
11 de noviembre de 2014

O los entregan vivos o México arderá igual que dicen los quemaron

Hay una lógica perversa en el cálculo del poder político (tanto del gobernador de Guerrero como del gobierno Federal), al darle primero esperanzas a los padres de los 43 normalistas -desaparecidos hace 48 días- para luego decirles que siempre no, que los quemaron vivos y que tienen la casi certeza (o sea ninguna), pues los criminales que agarraron, confesaron el crimen y sus tétricos detalles, de una ejecución sumaria y masiva.

Este cambio se dio durante la premura para que Peña se fuera "blindado" a China, ante su ambigüedad, sus largos silencios y su incumplimiento de prometer justicia a los agraviados, a las víctimas de la noche triste de Iguala. Dijeron esto para así tratar de bajar un poco el calor social. Pensaron, apostaron, planearon, supusieron, que la protesta se iba a ir desmoralizando, que se iba a desinflar, que iba a bajar su intensidad. Pero no previeron que la pequeña llama sigue encendida y realmente no visualizo un escenario -como sucedió en otros países- donde la misma se vaya extinguiendo.

Se equivocaron los poderosos con su frialdad, ahora los tienen que presentar vivos: A TODOS, a los 43, o México arderá en llamas igual que dicen los quemaron. A una temperatura incluso superior. He escuchado, leído, muchas voces dentro del movimiento de los estudiantes y de otros grupos sociales, donde aseguran no descansarán hasta lograr justicia. Hasta que todas las instituciones de un Estado omiso, devastado, represor, inactivo, caigan o rindan cuentas.

También he escuchado a la contraparte gubernamental o mediática alineada al poder, decir, casi asegurar e intentar criminalizar a los jóvenes de Ayotzinapa, para luego retractarse. No lo lograrán. El tsunami de dinero que echaron a cubetazos, intenta tapar el tsunami de sangre que fue vertido en ríos enteros, basureros y fosas clandestinas del Estado de Guerrero. Lo primero que le ofrecieron a los padres de los normalistas fue dinero, una bicoca. Pero lo primero que hicieron los familiares de los desaparecidos fue rechazarlo.

Bien saben estas personas humildes, pero honradas, que el dinero corrompe, sobre todo a aquellos que no lo tienen o nunca lo han tenido. Saben que unas monedas de oro no pueden comprar su dignidad, ni la invaluable vida de sus hijos queridos, extrañados, añorados, necesitados. Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de estos indolentes, de estos insensatos gobernantes. Los padres no quisieron el dinero sangriento ofrecido por los poderosos.

Ahora queda una tarea enorme para los familiares, para los estudiantes, para los maestros, para todos los demás... para nosotros: canalizar la rabia, el dolor, la indignación, la amenaza, la impotencia, la fragmentación y el miedo. Sólo así acabaremos con la corrupción, con la impunidad, con la soberbia, con la ceguera de los gobernantes, que se sienten intocables... unos semi dioses. Hay que bajarlos ya del estrado, del púlpito, del altar donde creen que merecen estar y permanecer, sin darle oportunidad a los otros, a los nuevos, a los limpios, a los diferentes.

Hago un llamado para que de nuestra parte se acabe la inacción, las marchas esporádicas, los desmanes sin sentido, los vandalismos. Vamos a caminar hacia un movimiento histórico, masivo, como el de Gandhi, un movimiento nacional organizado, con propuesta, con agenda, en donde los políticos o partidos no se inmiscuyan o se infiltren, que no tengan cabida, así como ellos no nos dejaron lugar a nosotros, durante décadas, haciéndonos a un lado, como si sólo sirviéramos a la hora de votar. Entonces sí nos querían, en las elecciones. Entonces nos amaban, utilizando su fórmula mágica cual brujería: 1 jodido o 1 pobre o 1 pendejo o 1 iluso o 1 un creyente = a 1 voto.

Los que estamos de acuerdo en lo básico: en hacer justicia, juntémonos. No fragmentemos más a la utópica sociedad civil, no dejemos que nos conduzcan al callejón que ellos desean encerrarnos, uno sin salida, donde no quede más remedio que enfrentarnos a nosotros mismos. Eso es justo lo que ellos quieren: una guerra civil para después mandar al Ejército, al conjunto de las Fuerzas Armadas, a reprimirnos a todos.

Paralicemos el sistema económico y político, para que así, dijera el Dr. Buscaglia, la élite (nacional e internacional) se siente amenazada en su cómoda estabilidad, obligada a tomar medidas para cambiar el orden de las cosas. Hagamos una lucha pacífica pero incesante, efectiva, de alto impacto y bajo costo. Una guerra de guerrillas, sin armas de fuego, sin armas blancas, sin bombas molotov, sin piedras, sin palos o puños. Nada de eso. Una guerra de guerrillas de ideas, de propuestas, de vigilancia al poder, para así exhibirlos, para así documentar su inefectividad, su omisión, su corrupción, su conflictos de intereses, su rapacidad, su eterna impunidad.

Saquemos de una vez por todas el corcho que obstruye este cuello de botella que nuestros “políticos” han hecho de la política, misma que ya no les pertenece. Basta de medidas de “maquillaje” que el poder toma, como mejor ejemplo: sus famosos pactos que no sirven para nada. Ya no hay dignidad política, necesitamos superar la critica para llegar a la acción.

Yo propongo separarme del escritorio, salir a la calle. Yo "no me cansé". Díganme donde nos vemos, vamos a organizarnos. En serio. Vamos a protestar, a denunciar que eso o aquello no es justo. Resistir es garantizar que aquello con lo que no estamos conformes no se vuelva a producir. Los poderosos tiemblan cuando ven amenazados sus privilegios. Entonces negociarán para no perderlo todo. No les quedará de otra ante la verdadera desobediencia civil pacífica.

Posdata. Y los queremos vivos. A TODOS. A los 43. Los familiares tienen derecho a la verdad. O, al no tenerla, ¿también ustedes se van a largar a la China junto a su presidente para hacerse los tontos y seguir nadando de "muertito" mientras puedan?

Angélica: esclava del poder y de la televisión

Con las grandes riquezas y fama, viene una gran esclavitud. Con la política, viene la vitrina pública, esa gran caja de cristal que por más polarizada, tiene espacios y recovecos por donde ver hacia adentro. En el caso de Angélica, la esclavitud vino primero con la vitrina y después llegó con la riqueza. En 1984, a los 14 años de edad, entró a la televisora donde hizo carrera.

Su primera telenovela fue en el año 1989, de allí 12 más, hasta el 2007, en la novela que le dejó el mote de “La Gaviota”. ¿Cuánto le pueden pagar por novela? No lo sé, pero lo que no me queda claro es la inmensa fortuna que amasó como una actriz y cantante (tiene sólo una película y participó en un grupo musical juvenil por un año). Ahora tiene dos mansiones: una de 86 millones de pesos y otra, contigua, de 27 millones que le cedió la televisora (según se supo ayer). Un total de 113 millones tan sólo en bienes inmuebles... eso, lo que se sabe.

Dentro de “su larga trayectoria” (como el vocero presidencial dixit), la joven señora también ha trabajado en algunos videos musicales de género pop, en calendarios de futbolistas, en portadas de revistas de luchadores y en una campaña publicitaria de la marca de multinivel Avón. Como primera dama y presidenta del DIF no tiene un sueldo asignado, pues estos son cargos honoríficos. Por ello sigue sin parecerme suficiente trabajo para amasar tan inmensa fortuna, a menos claro, que se haya sacado el "Melate".

Maldito sea el prudente mal pensado. ¿Ya concluyó su contrato con la televisora? ¿Aún está ligada a ellos? Al terminar su trabajo como actriz, la prepararon. La hicieron dar su mejor actuación para convertirse en la consorte de un poderoso gobernador, que a su vez era el proyecto para el retorno al poder de un sistema monolitico, que esperó 12 años de transición fallida para regresar a gozar del presupuesto.

En 2010, tras dos años de noviazgo confirmado por su ahora marido, se casó con el poderoso gobernador, para después apoyarlo como imagen durante toda su campaña política rumbo a ocupar la silla presidencial. Al mandatario mexiquense le interesaba estar rodeado de mujeres lindas (de sus fans, de sus porristas, de votantes) de esas que le griaban “bombon, te quiero en mi colchón”. 

No quería, por lo contrario, saber nada de nada, de las miles de muertas con saña y dolo, que conformaron un mayor número de feminicidios durante sus 6 años de gobierno en el Edomex, que los ocurridos por décadas en Ciudad Juárez, emblema de la violencia contra la mujer.

La “Dama de la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica del Reino de España” -título nobiliario que recibió siendo ya la Primera Dama de la República de este lado del charco- tuvo que vivir los momentos más íntimos de una contienda que se fraguó en un fraude electoral, de todos conocido, que llevó a su marido a ostentar el cargo que hoy ocupa, pero cuyo poder no ostenta ni ejerce.

Angélica fue vendida para ser esclava de la imagen pública del ahora presidente. Angélica ha pagado muy caro el costo de ser la esposa del ahora enemigo público número uno de la mayoría de la sociedad, que ahora mismo se encuentra en China. Ha sido atacada, denostada, hecha “memes”, señalada, vitupereada, acosada, acechada. Todo esto no habría sucedido si se hubiera quedado en la televisora, cómoda, recibiendo aplausos y elogios. Pero no, sus jefes la enviaron a una guerra sin fusil, para llenarse de lodo.

La televisión no pudo fraguar la imagen del mandatario exitoso, impoluto, bondadoso, inteligente. No bastó lo según guapo, hizo falta más. La fórmula de la telenovela falló. La protagonista de este fracaso histriónico, Angélica, tuvo que ser usada para tapar los errores burdos de su esposo y de su camarilla que no planificaron bien el robo de Alí Babá. Primero se les vino abajo el teatro de la licitación del tren. Ante la duda mediática y la presión social, mejor lo cancelaron. Se cayó una de las grandes promesas sexenales, mismas que han ido cediendo como fichas de dómino colocadas en fila... una a una.

Ante la premura y la gravedad de la exhibición pública, quisieron tapar el Sol con un dedo y les salió el tiro por la culata. No contaban con el grave conflicto de interés... el de una Primera Dama haciendo negocios con uno de los más importantes beneficiarios de las administraciones encabezadas por su príncipe azul, tanto en el gobierno del Estado de México como en el Federal.

¿En qué telenovela existe una mejor historia de tragicomedia que esta? Y espérense, por que el final será lo mejor... tendrá mayor audiencia que la de 'La Gaviota', sólo que esta se llamará: 'Destilando hedor'. Recuerden: antes que la fama y el dinero, siempre se encuentra la verdad.

Posdata: No incluí -porque no son de mi interés y en eso no me meto- los trascendidos de violencia intrafamiliar de cuando este aún era candidato priista, según lo denunció una conocida actriz, ex compañera de Angélica. Tampoco me interesan las especulaciones sobre la ex esposa del ex mandatario estatal mexiquense, sobre la que algunos argumentan, murió en condiciones poco claras.

Carlos Álvarez | Periodista | Escritor