Salinas de Gortari derrotado en su proyecto de reivindicación; perdió la candidatura de la OMC pagada con recursos públicos
El tiempo no pasa en vano. Hace casi 20 años, en el mes de marzo de 1995, Carlos Salinas de Gortari renunciaba a su candidatura para ocupar la dirección de la Organización Mundial de Comercio (OMC o WTO por sus siglas en inglés), organismo sustituto del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que se había extinguido ese mismo año, pero que había funcionado desde 1947.
Ante la no reelección en la presidencia de la República Mexicana, que buscó con férreo afán, Carlos Salinas declinó también dirigir la OMC ante la crisis por la captura de su hermano Raúl Salinas, el 28 de febrero de 1995, y la debacle económica que estalló el 18 de diciembre de 1994. También, posiblemente presionado por el entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, quién veía en él una sombra "non grata" que le estorbaba en el camino.
Y es que la OMC no es poca cosa, pues a pesar de no pertenecer al sistema de la ONU, tiene un presupuesto de 196 millones de francos suizos y administra unos 60 acuerdos de comercial multilaterales alrededor del mundo. Además, cuenta con 159 países asociados -destacando que la Unión Europea cuenta como un miembro- y 26 solicitudes de adhesión en trámite.
"La Organización Mundial del Comercio (OMC) se ocupa de las normas mundiales por las que se rige el comercio entre las naciones. Su principal función es velar por que el comercio se realice de la manera más fluida, previsible y libre posible", indica su portal de internet en la portada del mismo.
19 años después, un "salinista", Herminio Blanco, principal negociador del Tratado de Libre Comercio (TLC) en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, fue propuesto por México para suceder al francés Pascal Lamy en la dirección general de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Con Salinas, Blanco fungió como subsecretario de Negociaciones Comerciales Internacionales, cargo que desempeñó de 1993 a 1994.
"Como Vice-Ministro y Ministro de Industria y Comercio, conduje las negociaciones de diez acuerdos de libre comercio, con países mucho más ricos que el mío pero también con algunos menos desarrollados. Tuve éxito porque entendí las realidades de cada uno. Fui capaz de construir la confianza y los puentes necesarios para concluir las negociaciones", señala en su página oficial herminioblanco.org
Antes, de 1990 a 1993, fue una pieza importante en las negociaciones del TLC entre México y Estados Unidos y también ha participado en las negociaciones de los tratados de libre comercio con la Unión Europea, diez países latinoamericanos, además de Japón e Israel.
Del banquillo de la iniciativa privada -propiamente de la consultoría en comercio exterior-, Blanco no participaba en la vida pública desde el sexenio de Ernesto Zedillo, de 1994 a 2000, cuando fue secretario de Comercio y Desarrollo Industrial, instancia predecesora de la actual Secretaría de Economía.
Blanco intentaba sustituir a Pascal Lamy, el quinto Director General de la OMC, cuyo nombramiento, para un mandato de cuatro años, se hizo efectivo el 1 de septiembre de 2005. En abril de 2009, los Miembros de la OMC volvieron a elegir a Lamy para un segundo mandato de cuatro años, a contar desde el primero de septiembre de 2009. Sin embargo, perdió en la recta final ante el actual jefe de la misión de Brasil ante la OMC, el embajador Roberto Carvalho de Azevêdo, que jurará en el cargo este mismo año, y con un posible periodo renovable por otros cuatro años más.
Azevêdo viene de un país cada vez más proteccionista, que favorece un acercamiento gradual para derribar las barreras comerciales y un gran rol del estado en la regulación del comercio, mientras que Blanco, el "gran constructor de la economía liberal" mexicana, junto a su maestro Salinas, defiende una liberalización más agresiva, que ve en el proteccionismo nacionalista al "gran enemigo".
"Las tareas que deberán solucionar no son sencillas por todo el interés político y económico que está en juego al interior de las economías desarrolladas, coinciden expertos, quienes también alertan que la llamada "guerra de divisas" es un factor que está afectando al comercio de algunos mercados emergentes", señala en una nota publicada hoy, el portal 'CNN Expansión'.
Para ello, el gobierno federal encabezado por el priísta Enrique Peña Nieto puso "toda la carne al asador" para apoyar la candidatura de Blanco, y dispuso un equipo de negociación y cabildeo encabezado por el Secretario de Relaciones Exteriores, el canciller José Antonio Meade Kuribreña, quien a su vez instruyó a embajadores y cónsules para que apoyaran y promovieran la candidatura del economista mexicano en cada país en los que se encontraran.
El 26 de abril, en entrevista con el periodista Joaquín López-Dóriga en su espacio radiofónico vespertino en 'Radio Fórmula', Blanco confirmaba que fue con recursos públicos del Estado Mexicano, que se pagaron cientos de viajes, así como se destinaron millones de pesos en viáticos y en renta de oficinas, además de que contó siempre con el apoyo del presidente Enrique Peña Nieto y todos los embajadores mexicanos en funciones en el exterior. La cancillería hasta creó y gestionó una cuenta en la red social Twitter para promover dicha candidatura: @MXcandidacyWTO.
"Es el esfuerzo de un equipo de funcionarios que, además de las funciones que cumplen, se encargan de estar en contacto constante con diversos países y eso nos ha permitido el éxito", confesaba Blanco.
De paso, alabó a Peña Nieto justificando en qué beneficiaba a México su candidatura y que esta era parte de la visión del presidente Enrique Peña de un México más participativo en el mundo, y con un lugar más importante en el mundo. Que las reformas estructurales significan un México más capaz de atraer inversión nacional e inversión extranjera para generar empleos en el país.
Tanto quería Peña Nieto que Blanco fuera director de la OMC, que lo hizo acompañarlo a la V Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC). Blanco, candidato para la OMC, era un proyecto tan definido, que ese mismo día, el canciller mexicano José Antonio Meade Kuribreña -ex secretario de Hacienda y Crédito Público con el panista Felipe Calderón y ex empleado del mismo Herminio en sus inicios en el sector público- escribió desde su cuenta en Twitter que la “la visión, capacidad y respaldo de todas las regiones a la candidatura del Dr. Blanco lo convierten en la mejor opción para dirigir la OMC”. Es decir, la misma visión de Peña Nieto, la visión pues, de Salinas de Gortari.
Meade declaraba días antes que la decisión de presentar un candidato es una muestra de que "México es un país comprometido con el libre comercio como elemento clave de nuestra política económica" y obedece a que el gobierno mexicano está "preocupado" por la paralización que sufre la OMC por el bloqueo de la denominada "ronda de Doha".
"Nuestra percepción es que hay que tener un director general con capacidad para que la ronda de Doha (programa de liberalización del comercio internacional que lleva paralizado un lustro) salga adelante y para que Bali (que albergará en diciembre la novena Conferencia Ministerial de la OMC) sea un éxito", declaraba.
La misma visión de Salinas, el presidente que puso de "moda" a México durante la primera mitad de la década de los noventas del siglo pasado, porque supuestamente había logrado levantar a México de una situación de crisis recurrentes a la antesala del primer mundo.
Salinas había logrado un Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que le daba acceso a México de manera preferencial a la economía más grande del mundo, algo que parecía imposible para muchos países.
Sin embargo, "a realidad es muy necia y no conoce de ambiciones y planes personales. 1994 fue un año fatídico para el gobierno de Salinas de Gortari. El mismo día que entraba en vigor el TLCAN en la zona más pobre del país, se presentaba un levantamiento armado encabezado por un personaje diseñado para atraer los reflectores", dice la columna del periodista financiero Enrique Campos Suárez publicada el 23 de diciembre de 2012 en el diario 'El Economista'.
"El subcomandante Marcos, más que el incipiente conflicto armado, priorizó en la agenda nacional el tema de la desigualdad social. El asesinato del candidato presidencial y del Presidente, Luis Donaldo Colosio, acabó por enrarecer el ambiente. El asesinato de Ruiz Massieu y hasta la renuncia de Jorge Carpizo a Gobernación acabaron por desvelar las fragilidades de una economía que había pedido confianza a los inversionistas para manejar el desarrollo con esquema casi piramidal. No pasaron más de 28 días del nuevo gobierno de Ernesto Zedillo, para que el sueño se derrumbara y diera paso a una de las peores crisis económicas y financieras de este país. El conflicto entre Salinas y Zedillo y los altos costos de la crisis hicieron que el expresidente tuviera que retirar su candidatura para dirigir la OMC y terminara haciendo una huelga de hambre que acabó por derrumbar su totémica imagen de líder mundial", escribió Campos Suárez en su influyente columna.
Salinas de Gortari no es más que la "punta de lanza" de un proyecto de intervención económica liberal alrededor de planeta. Ya ni siquiera se le puede llamar "Neoliberal" a su ideología económica, que ya es una nociva realidad, misma a la que también se le ha denominado capitalismo corporativo, globalización corporativa, globalización, y hasta la economía suicida, la ideología pues, que actualmente domina las políticas de la economía global.
La corriente político-económica que propugna la reducción de la intervención del Estado al mínimo, fue la misma que impulsó el priísta Salinas de Gortari cuando fue presidente de los Estados Unidos Mexicanos, rompiendo con el discurso y la ideología del nacionalismo revolucionario que todavía con Miguel de la Madrid trató de presentarse como el soporte ideológico del priísmo.
La misma política salinista que privatizó 18 bancos mexicanos, mediante una reforma constitucional a los artículos 28 y 123 que fueron aprobados el 12 de mayo de 1990 en la cámara de diputados y el 21 de mayo en la Cámara de Senadores, misión operada por Guillermo Ortiz Martínez, entonces subsecretario de Hacienda, quién a la postre Salinas lo haría gobernador del Banco de México (Banxico). Privatizó a Teléfonos de México (Telmex) en 1990, prácticamente regalándola al Grupo Carso (¿Carlos Salinas?) que desde entonces dirigía el empresario de origen libanés Carlos Slim. Luego, en el año de 1993, privatizó Imevisión, cadena de televisión estatal, que fue vendida a sus parientes de Grupo Salinas. Impulsó y logró el TLCAN, que entró en vigor en 1992, creando la que hasta ese entonces era la más grande zona de libre comercio en el mundo. En 1992, firmó y promulgó la Reforma Agraria, que quitaba al Estado Mexicano su obligación de dar tierra a todo el mexicano que la solicitara.
Maquiavélico como es, Salinas "picó" el orgullo nacionalista mexicano, e impulso el programa nacional de "Solidaridad", su primera acción de gobierno con la cual trataba de lograr mayor justicia social más allá de un esquema de transferencia de recursos o de subsidios focalizados. Algo así como el "Progresa" de Zedillo y el "Oportunidades" de Fox, que ahora con Peña Nieto se disminuido y transformado en un proyecto meramente electoral, denominado "Cruzada Nacional Contra el Hambre".
Salinas inteligente, publicó en mayo de 2008 un libro llamado La "Década Perdida" 1995-2006 Neoliberalismo y Populismo en México", en donde criticaba severamente las administraciones de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, adjetivando a sus discípulos con los mismos términos que el practicó y desarrolló ampliamente durante su sexenio y mandato.
Y hablando de discípulos, el mejor ha sido Peña Nieto, dicho por el propio Salinas de Gortari en un video que viralizó 'Milenio', cuado el 7 de septiembre de 2012, un mes después de las elecciones presidenciales, dijo estar seguro de que Enrique Peña Nieto estaría a la altura de la enorme responsabilidad que iba a tener desde la Presidencia de la República. Salinas se mostraba feliz por el nombramiento de Enrique Peña Nieto como presidente electo de México y aseguraba que su felicidad era tal que sería necesaria "una cirugía plástica para quitarse la sonrisa del rostro".
Y hablando de discípulos, el mejor ha sido Peña Nieto, dicho por el propio Salinas de Gortari en un video que viralizó 'Milenio', cuado el 7 de septiembre de 2012, un mes después de las elecciones presidenciales, dijo estar seguro de que Enrique Peña Nieto estaría a la altura de la enorme responsabilidad que iba a tener desde la Presidencia de la República. Salinas se mostraba feliz por el nombramiento de Enrique Peña Nieto como presidente electo de México y aseguraba que su felicidad era tal que sería necesaria "una cirugía plástica para quitarse la sonrisa del rostro".





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