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Educación mutilada / Luis Ángel Pérez Gómez

miércoles 11 de enero de 2012


Luis Angel Pérez Gómez
Twitter: @LuisAngel_Perez
La educación formal es un pilar fundamental que contribuye en gran medida al desarrollo socioeconómico de una nación. Una sociedad educada habla de un país que ha invertido en la formación de sus ciudadanos y de esta manera ha contribuido para aumentar el bienestar de la población y disminuir las desigualdades entre sus miembros. En el capitulo I de la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos ahora llamado “De los Derechos Humanos y sus Garantías” encontramos que todo mexicano tiene derecho y la obligatoriedad de la escolaridad básica. Sin embargo, si observamos con detalle nuestro sistema educativo descubriremos que no cumple a cabalidad lo estipulado en nuestra Constitución y además, presenta grandes rezagos, injusticias e inequidades. Niños sin terminar la primaria, generaciones que no adquieren los conocimientos suficientes, profesores sin vocación docente y sindicatos que anteponen sus intereses de poder, son todos ellos ejemplo del complejo e ineficiente sistema educativo mexicano que no sólo ha dejado a los mexicanos fuera de competencia internacional, sino que ha mutilado el conocimiento de una población.

Cada año los funcionarios públicos presumen la nuevas cifras de “cobertura” educativa y argumentan que casi todo mexicano tiene acceso a la educación básica; todo parece indicar que vamos por el camino correcto. La inversión en educación ha aumentado durante los últimos años, pero los resultados en las evaluaciones internacionales siguen demostrando que tenemos un desempeño deficiente y que tenemos un nivel menor a los de un país de desarrollo medio. En mi opinión, se está confundiendo el origen del problema. Servidores públicos y gobernantes de distintos niveles de gobierno piensan que el problema será resuelto si en cada ejercicio incrementamos el gasto público. Creen que es una cuestión de recursos, cuando en realidad es un problema histórico y sistemático. Para explicar la raíz del problema debemos retomar algunos hechos históricos. En la década de los 80s el país se encontraba casi en las ruinas y la sociedad estaba apunto del estallido social. El sector educativo no era la excepción y un fenómeno similar se vivía en el magisterio. Infraestructura abandonada, escuelas a punto de caerse, salarios reales encarecidos, eran las características del sistema educativo de aquella época. En contexto político de México era difícil y en una cerrada o robada elección (como se le quiera ver) el “innombrable” ganó las elecciones y los cambios para mantener el control del poder ya eran necesarios. Uno de los peores terrores se avecinaba. Durante el sexenio de Salinas, Jonguitud Barrios fue desplazado y se nombró a Elba Esther Gordillo como la nueva Presidenta Vitalicia del SNTE. La tarea primordial de la maestra era clara: recobrar el poder político del magisterio, apaciguar a los profesores y mantener el monopolio del poder sindical. Sólo había un inconveniente. El titular de la SEP, Manuel Bartlett, estaba realizando un proyecto de descentralización educativa, que incluía la federalización de la SNTE. El proyecto de Bartlett a pesar de ser terminado, nunca fue publicado. Una vez en el poder, la maestra logró consolidar su reino y buscó que el presidente destituyera al secretario de la SEP, poniendo en su lugar a Ernesto Zedillo. Para no verse mal, Elba retomó el proyecto de Bartlett y le hizo las modificaciones correspondientes antes de su publicación. Se descentralizó la educación, pero el poder del sindicato de la maestra Gordillo permaneció intacto. Siempre es el mismo cuento de siempre, primero es el poder y luego la educación.

Y, ¿Dónde jugarán los niños? 

Ya han pasado casi dos décadas y aunque el sistema educativo ha sufrido cambios en algunos de sus sectores, no se ha modificado la estructura. El poder sigue en manos de los mismos y las prácticas desleales y corruptas inundan el sistema. Los gobiernos de cada seis años intentan “hacer” algo por la educación pero mientras el corazón esté podrido poco se podrá hacer por el conocimiento. Lo peor de todo es que los niños mexicanos son los que pagan los platos rotos. Como consecuencia tenemos a mexicanos que no adquieren los conocimientos fundamentales, otros que ni si quiera reciben algún tipo de educación formal y otra gran mayoría que tienen que abandonar su educación antes de poder concluir los estudios profesionales. Creo que debemos de apostar por una reforma a la carrera magisterial en donde se apueste por la calidad y capacitación continúa. Se deben de seguir dando apoyos a los estudiantes para que no interrumpan sus estudios y puedan alcanzar una vida de calidad y dar más productividad a la economía de nuestro país. Algo que no podemos dejar de lado es nuestra participación en las decisiones públicas del país. Si dejamos que las reformas se den entre los sindicatos y los partidos políticos, se manipularán los programas y se dará prioridad a los intereses de la élite sindical. Pienso que un cambio en la educación tendría que contar con la participación puntual de el Estado, la academia y la sociedad civil. De otra manera, seguirá ocurriendo la misma historia de siempre. Secretarios de educación pasan, presidentes pasan, la maestra no pasa y los estudiantes pasan al olvido. 


Estudiante de Economía y Finanzas del ITESM CEM, Presidente de la Sociedad de Alumnos en Economía (SALEC), escritor de La Revolución del Pensamiento y de la revista universitaria Espacio Latinoamericano. Twitter: @LuisAngel_Perez Correo Electrónico: angel_lp01@hotmail.com Web: www.revoluciondelpensamiento.com

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